{"id":26,"date":"2015-02-20T13:55:13","date_gmt":"2015-02-20T13:55:13","guid":{"rendered":"http:\/\/conaldi.edu.co\/wp_ES\/wordpress\/javier\/?p=26"},"modified":"2015-02-20T13:55:13","modified_gmt":"2015-02-20T13:55:13","slug":"santo-tomas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conaldi.edu.co\/wp_ES\/wordpress\/javier\/2015\/02\/20\/santo-tomas\/","title":{"rendered":"Santo Tomas"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">El problema de las relaciones entre la fe y la raz\u00f3n.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>El florecimiento en el siglo XIII de la escuela franciscana que, frente a la oposici\u00f3n de los dial\u00e9cticos, llega a regentar C\u00e1tedras en la Universidad de Par\u00eds, supone una vuelta a san Agust\u00edn en la soluci\u00f3n al problema. Se defiende la servidumbre de la filosof\u00eda respecto de la teolog\u00eda; sin la iluminaci\u00f3n de la fe todo intento racional es vano. La opci\u00f3n m\u00e1s fuerte a favor de la autonom\u00eda de la raz\u00f3n, de la independencia de la filosof\u00eda frente a la teolog\u00eda, se encuentra en la teor\u00eda de la doble verdad defendida por los averro\u00edstas. Existe una verdad teol\u00f3gica o de fe, dir\u00e1n, y una verdad filos\u00f3fica o de raz\u00f3n, pudiendo ambas ser afirmadas aunque sean incompatibles, por pertenecer a \u00f3rdenes diferentes.<\/p>\n<p>El conocimiento de Arist\u00f3teles en Occidente y la posici\u00f3n del averro\u00edsmo llevan a Tom\u00e1s de Aquino a replantear el problema y darle una soluci\u00f3n diferente de la averro\u00edsta y de la agustiniana. <strong>Tom\u00e1s de Aquino<\/strong> se pronuncia por la autonom\u00eda <strong>\u201crelativa\u201d<\/strong> de la raz\u00f3n: el campo de la filosof\u00eda est\u00e1 enteramente sujeto a la raz\u00f3n, y la teolog\u00eda se basa en la revelaci\u00f3n. En cuestiones comunes afirma la armon\u00eda; y en caso de conflictos, o se tratar\u00eda de errores de la raz\u00f3n o de errores en la interpretaci\u00f3n de la Escritura. Dados los condicionamientos de la \u00e9poca, Tom\u00e1s encuentra el origen de los conflictos en los errores de la raz\u00f3n. Y es que para Tom\u00e1s de Aquino, saber revelado y saber racional, por tener un mismo origen y un mismo autor, no pueden contradecirse.<\/p>\n<p>Un problema doble ocupa las reflexiones de Tom\u00e1s de Aquino: la distinci\u00f3n entre la fe y la raz\u00f3n y la necesidad de su concordancia. El \u00e1mbito entero de la filosof\u00eda procede exclusivamente de la raz\u00f3n; es decir, que el fil\u00f3sofo no debe admitir nada m\u00e1s que lo que sea accesible a la luz natural y demostrable por sus solos recursos. La teolog\u00eda, por el contrario, se basa en la revelaci\u00f3n, o en la autoridad de Dios. Los art\u00edculos de la fe son conocimientos de origen sobre natural, contenidos en f\u00f3rmulas cuyo sentido no nos es enteramente penetrable, pero que debemos aceptar como tales, aunque no podamos comprenderlos. Un fil\u00f3sofo argumenta siempre buscando en la raz\u00f3n los principios de su argumentaci\u00f3n. Un te\u00f3logo argumenta siempre buscando sus principios primeros en la revelaci\u00f3n. As\u00ed quedan delimitados sus dominios. Sin embargo, es empero necesario constatar que ocupan en com\u00fan un determinado n\u00famero de posiciones. En sus conclusiones, fe y raz\u00f3n coinciden. Ni la raz\u00f3n -cuando la usamos correctamente- ni la revelaci\u00f3n -puesto que tiene su origen en Dios- pueden enga\u00f1arnos. Ahora bien, la concordancia de la verdad con la verdad es necesaria. Siempre que una conclusi\u00f3n filos\u00f3fica contradiga al dogma, nos hallamos ante un cierto signo evidente de que tal conclusi\u00f3n es falsa.<\/p>\n<p>Pongamos por caso que la raz\u00f3n nos demuestra A y la revelaci\u00f3n nos dice no-A. \u00bfQu\u00e9 pasa entonces? La revelaci\u00f3n es revelaci\u00f3n divina, luego no puede equivocarse. Hemos cometido alg\u00fan error en nuestros razonamientos. Debemos pues, revisar esos razonamientos hasta encontrar ese error.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n de Tom\u00e1s de Aquino respecto al problema de las relaciones entre filosof\u00eda y fe consiste en los siguientes principios:<\/p>\n<ol>\n<li>Dios mismo es, en definitiva, el verdadero tema de la filosof\u00eda, porque es el tema de la \u00abfilosof\u00eda primera\u00bb, que ya en Arist\u00f3teles aparec\u00eda a veces como \u00abteolog\u00eda\u00bb. Y la filosof\u00eda es el saber que puede tener lugar por la sola raz\u00f3n humana. Lo cual supone que la raz\u00f3n humana, por s\u00ed misma, puede establecer ciertas verdades, incluso relativas a Dios.<\/li>\n<li><strong>2<\/strong>. Hay un saber en el cual estriba la salvaci\u00f3n del hombre, y este saber es la verdadera sabidur\u00eda. Este saber versa sobre el fin \u00faltimo del hombre, y es necesario para la salvaci\u00f3n por cuanto cierto conocimiento del fin \u00faltimo configura el camino que el hombre ha de seguir hacia ese fin.<\/li>\n<li><strong>3<\/strong>. El fin \u00faltimo de todo es el principio primero de todo, es decir: Dios. Por lo tanto, el tema de la filosof\u00eda y el del saber que hace posible la salvaci\u00f3n coinciden. Por otra parte, puesto que uno y otro saber son verdad, es imposible que lleguen a contradecirse.<\/li>\n<li>La sola raz\u00f3n humana no puede alcanzar el saber necesario para la salvaci\u00f3n. esto quiere decir que la filosof\u00eda, aunque su tema coincida con el de ese saber, no es ese saber. Ese saber lo ha revelado Dios, y lo que Dios ha revelado lo ha revelado porque su conocimiento era necesario para la salvaci\u00f3n.<\/li>\n<li><strong>5<\/strong>. Es imposible que de lo mismo haya a la vez fe y ciencia, entendiendo por \u00abciencia\u00bb el conocimiento que se tiene en virtud de la raz\u00f3n humana; lo que se sabe racionalmente<strong>no se cree<\/strong>, sino que se sabe.<strong>Revelado<\/strong>\u00a0en sentido formal es s\u00f3lo aquello que no se puede alcanzar por la raz\u00f3n.<\/li>\n<li><strong>6<\/strong>. De lo \u00abmaterialmente revelado\u00bb pueden formar parte verdades que no son reveladas en sentido formal, porque de ellas hay \u00absaber\u00bb; Dios las ha revelado porque son necesarias para la salvaci\u00f3n y pueden<strong>de hecho<\/strong>no ser alcanzadas por la raz\u00f3n humana, aunque de suyo no sean inalcanzables.<\/li>\n<li><strong>7<\/strong>. La revelaci\u00f3n hecha por Dios a los hombres est\u00e1 contenida en la Escritura. Y su recepci\u00f3n por los hombres es un acto de captaci\u00f3n intelectual, aunque no de demostraci\u00f3n; es decir: no se trata de repetir f\u00f3rmulas, sino de que esas f\u00f3rmulas tengan sentido, aunque sea un sentido no demostrable. Ahora bien, el hombre no puede captar de otra manera que poniendo en relaci\u00f3n lo que capta con sus propios conocimientos. De ah\u00ed que la idea de una asunci\u00f3n pura y exclusiva de lo literalmente revelado sea una idea contradictoria. De ah\u00ed que, incluso sin demostraci\u00f3n, no haya aceptaci\u00f3n de la fe si no hay un esfuerzo intelectual de comprensi\u00f3n; y que lo que se pone a contribuci\u00f3n en ese esfuerzo sea todo aquello que el hombre pueda conocer por s\u00ed mismo.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0Las cinco v\u00edas tomistas.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>La filosof\u00eda de Tom\u00e1s de Aquino est\u00e1 construida\u00a0<strong>more et ordine theologico.<\/strong>\u00a0Hay que tener esto muy presente a la hora de comprenderla. En consecuencia, conviene bien que partamos de Dios. La demostraci\u00f3n de su existencia es necesaria y posible. Necesaria, porque la existencia de Dios no es algo evidente por s\u00ed misma \u00abNadie puede concebir lo opuesto a lo que es verdad evidente&#8230;pero se puede pensar lo contrario de la existencia de Dios&#8230;luego su existencia no es verdad evidente\u00bb. La evidencia en semejante materia s\u00f3lo ser\u00eda posible si tuvi\u00e9semos una noci\u00f3n adecuada de la esencia divina; entonces su existencia aparecer\u00eda como necesariamente incluida en su esencia. Pero Dios es un ser infinito, y como no tenemos concepto del infinito, nuestro esp\u00edritu finito no puede ver la necesidad de existir que su infinitud misma implica; nos es preciso concluir por v\u00eda de razonamiento esta existencia que no podemos constatar. La existencia de Dios no es percibida y tampoco es evidente. Lo \u00fanico que nos queda es interrogar a la experiencia sensible, la cual nos permitir\u00e1 acceder a esta verdad fundamental, no por simple inspecci\u00f3n de esencias, sino por razonamientos que capten lo real existente. Hay que buscar en las cosas sensibles, cuya naturaleza es proporcionada a la nuestra, un punto de apoyo para elevarnos a Dios.<\/p>\n<p>Todas las pruebas tomistas ponen en juego dos elementos distintos: la constataci\u00f3n de una realidad sensible que requiere una explicaci\u00f3n y la afirmaci\u00f3n de una serie causal, que tiene por base a esta realidad sensible y por cima a Dios.<\/p>\n<p>La primera v\u00eda parte de la experiencia del movimiento. Est\u00e1 constatado por los sentidos que hay cosas que se mueven. Todo lo que se mueve es movido por otro. Todo movimiento tiene una causa, y esta causa debe ser exterior al ser que est\u00e1 en movimiento. No se puede ser motor y a la vez movido, hay que buscar el motor fuera de \u00e9l, y a prop\u00f3sito de \u00e9ste volver\u00e1 a plantearse la misma cuesti\u00f3n, y as\u00ed sucesivamente. Consiguientemente, debe admitirse, o bien que la serie de causas es infinita y no tiene un primer t\u00e9rmino -pero entonces nada explicar\u00eda que hubiera movimiento-, o bien que la serie es finita y existe un primer t\u00e9rmino, y este primer t\u00e9rmino es Dios.<\/p>\n<p>La segunda v\u00eda es parecida a la primera, se basa en la noci\u00f3n de causa eficiente. Nada puede ser causa eficiente de s\u00ed mismo. Y la causa de algo o bien ser\u00e1 incausada o bien tendr\u00e1 a su vez una causa. As\u00ed, toda causa eficiente supone otra, la cual, a su vez, supone otra. M\u00e1s estas causas no mantienen entre s\u00ed una relaci\u00f3n accidental; por el contrario, se condicionan seg\u00fan un orden determinado, y precisamente por eso cada causa eficiente da verdaderamente cuenta de la siguiente. No es posible que la serie contin\u00fae hasta el infinito, tiene que haber, en definitiva una causa eficiente que no tenga a su vez causa eficiente alguna, que sea la primera para poder explicar a la que est\u00e1 en el medio de la serie y a la \u00faltima de la serie; y esta primera causa eficiente es Dios.<\/p>\n<p>La tercera v\u00eda afirma que vemos que hay cosas que, si bien son (=existen), podr\u00edan no ser (=existir); es decir: cosa\u00a0<strong>contingentes<\/strong>. Poder existir o no existir es no tener una existencia necesaria; ahora bien, lo necesario no necesita de causa para existir y, precisamente porque es necesario, existe por s\u00ed mismo; pero lo posible no tiene en s\u00ed mismo la raz\u00f3n suficiente de su existencia; y si no hubiera absolutamente nada m\u00e1s que seres posibles en las cosas, nada habr\u00eda. O bien todo es contingente o bien hay algo necesario. No es posible que todo sea contingente. As\u00ed pues, hay algo necesario. Para que lo que pod\u00eda ser sea, es necesario antes algo que sea y que le haga ser. Es decir, si hay algo, es que en alguna parte existe algo necesario. Ahora bien, tambi\u00e9n aqu\u00ed este necesario exigir\u00e1 una causa o una serie de causas que no sea infinita; y el ser necesario por s\u00ed, causa de todos los seres que le deben su necesidad, no puede ser otro que Dios.<\/p>\n<p>La cuarta v\u00eda pasa por los grados jer\u00e1rquicos de perfecci\u00f3n que se observan en los seres. Vemos que hay cosas m\u00e1s o menos verdaderas, m\u00e1s o menos bue`as, m\u00e1s o menos nobles. Percibimos en lo sensible la existencia de tales grados. Pero el m\u00e1s y el menos supone siempre un t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n, que es lo absoluto. Hay pues, una verdad y un bien en s\u00ed, es decir, a fin de cuentas, un ser en s\u00ed que es causa de todos los dem\u00e1s seres y al que llamamos Dios.<\/p>\n<p>La quinta v\u00eda se funda en el orden de las cosas. Todas las cosas se mueven hacia un fin y ello aunque sean cosas carentes de conocimiento de su fin. La regularidad que manifiestan sus movimientos indica que su movimiento est\u00e1 ordenado a conseguir algo, que realizan un papel; en otras palabras, que hay un orden del mundo. Esta regularidad no puede ser m\u00e1s que intencional y querida. Ahora bien, aquello que no tiene conocimiento s\u00f3lo puede actuar por un fin si es dirigido por algo inteligente. Puesto que las cosas naturales carecen de conocimiento, es preciso que alguien conozca por ellos, y a esta inteligencia primera, ordenadora de la finalidad de las cosas, llamamos Dios.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0Los principios tomistas.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Tom\u00e1s de Aquino acepta los siguientes principios aristot\u00e9licos:<\/p>\n<p>-la teor\u00eda de la substancia (primera y segunda) y los accidentes;<\/p>\n<p>-la teor\u00eda de la materia y la forma (hilemorfismo).<\/p>\n<p>-la teor\u00eda de la potencia y el acto, y el movimiento;<\/p>\n<p>-la teor\u00eda de las cuatro causas;<\/p>\n<p>-la teor\u00eda de la analog\u00eda;<\/p>\n<p>-la teor\u00eda de que todo conocimiento comienza por los sentidos.<\/p>\n<p>-la distinci\u00f3n en el hombre de dos intelectos<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, a\u00f1ade los siguientes principios o temas no aristot\u00e9licos, sino plat\u00f3nicos o neoplat\u00f3nicos:<\/p>\n<p>1\u00ba La distinci\u00f3n Esencia\/Existencia. Procede de Alfarabi y Avicena y Maim\u00f3nides.<\/p>\n<p>2\u00ba El principio plat\u00f3nico de la participaci\u00f3n. Las criaturas participan de la existencia de Dios y de su perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>3\u00ba El principio plat\u00f3nico de la causalidad ejemplar. Dios es el supremo \u00abejemplar\u00bb o modelo que imitan imperfectamente las criaturas. Esto es agustinismo. En relaci\u00f3n con estos conceptos de particip`ci\u00f3n y semejanza reinterpreta Tom\u00e1s de Aquino el tema aristot\u00e9lico de la analog\u00eda: cualquier perfecci\u00f3n -y la existencia es la suprema perfecci\u00f3n- se predica de Dios y las criaturas no de modo un\u00edvoco o equ\u00edvoco, sino de modo an\u00e1logo: Dios es la existencia, las criaturas tienen existencia; Dios es la perfecci\u00f3n misma, las criaturas participan e imitan esa perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>4\u00ba El principio neoplat\u00f3nico de los grados del ser y perfecci\u00f3n. Seg\u00fan su cercan\u00eda a la Causa primera de la existencia y por la mayor o menor participaci\u00f3n de su perfecci\u00f3n. Hay una jerarqu\u00eda de esencias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">El hombre.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Por su alma, el hombre pertenece todav\u00eda a la serie de los seres inmateriales; pero su alma no es una Inteligencia pura, como lo son los \u00e1ngeles; no es m\u00e1s que un simple intelecto. La adopci\u00f3n del\u00a0<strong>actus essendi<\/strong>\u00a0como un acto que no es \u00abforma\u00bb, sino acto con respecto a la forma misma, capacita a Tom\u00e1s para admitir seres que, aun no teniendo materia alguna, son \u00abcompuestos\u00bb de potencia y acto y, por lo tanto, creados. El \u00faltimo grado de la jerarqu\u00eda de estos seres es el alma humana, especie de puente entre lo espiritual y lo material, por cuanto,\u00a0<strong>a la vez<\/strong>\u00a0que substancia espiritual es forma de un cuerpo; este car\u00e1cter de forma del cuerpo (y de un solo cuerpo) no es accidental, sino esencial al alma. El intelecto humano puede conocer un determinado inteligible, pero no es Inteligencia, pues\u00a0<strong>es<\/strong>\u00a0esencialmente unible a un cuerpo. El alma es, efectivamente, una sustancia intelectual, pero a la que es esencial ser forma de un cuerpo y constituir con \u00e9l un compuesto f\u00edsico de la misma naturaleza que todos los compuestos de materia y forma. El alma humana se\u00f1ala los confines, la l\u00ednea divisoria entre el reino de las puras Inteligencias y el de los cuerpos. Por ser\u00a0<strong>substancia<\/strong>\u00a0espiritual, el alma subsiste aunque se \u00absepare\u00bb del cuerpo; ni siquiera esta \u00abseparaci\u00f3n\u00bb suprime la relaci\u00f3n esencial del alma al cuerpo concreto del que es forma. Por ser substancia espiritual, el alma tiene un conocimiento no sensible; por estar esencialmente unida al cuerpo, todo su conocimiento est\u00e1 ligado a la sensaci\u00f3n. El entendimiento agente que posee toda alma humana es aquella facultad por la que m\u00e1s nos aproximamos a los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>La doctrina de Tom\u00e1s de Aquino afirma que el hombre no es ni el alma sola, ni el cuerpo solo, sino la s\u00edntesis de ambos; el compuesto sustancial de ambos elementos. El cuerpo org\u00e1nico y el alma intelectiva se unen en el hombre como materia y forma sustancial del mismo. Frente a la tradici\u00f3n franciscana, Tom\u00e1s opta por el hilemorfismo aristot\u00e9lico, por la teor\u00eda de la uni\u00f3n sustancial del alma y del cuerpo, afirmando el principio intelectivo como forma propia del hombre y negando la composici\u00f3n en el alma de materia y forma. Con ello se opone a San Buenaventura.<\/p>\n<p>Sin embargo supera a Arist\u00f3teles desde su perspectiva cristiana, al afirmar que el alma humana no se agota en ser forma del compuesto org\u00e1nico sino que es una realidad irreductible a la materia y sus procesos, siendo de origen divino y capaz de subsistencia; si bien la subsistencia no es un estado natural. No hay que olvidar que la creencia cristiana fundamental no es la inmortalidad del alma (Plat\u00f3n) sino la resurrecci\u00f3n de los muertos. A su vez Tom\u00e1s negar\u00e1 la pluralidad de formas de Ibn Gabirol (Avicebr\u00f3n) y se opondr\u00e1 a la doctrina del entendimiento agente separado de los averro\u00edstas.<\/p>\n<p>Aunque el alma es m\u00e1s perfecta en el cuerpo (como forma sustancial suya), ambos elementos unidos son los que constituyen propiamente al hombre. El alma, sin embargo, no es para Tom\u00e1s de Aquino una sustancia completa e independiente que lo mismo puede estar en este cuerpo que en aqu\u00e9l; ni depende del cuerpo para existir, pues sobrevive a la muerte de \u00e9ste.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed estribar\u00e1 la diferenciaci\u00f3n ideol\u00f3gica con Arist\u00f3teles. Como \u00e9l, para Tom\u00e1s de Aquino el alma, en su sentido m\u00e1s amplio, es \u00abel primer principio de las cosas vivas que se hallan entre nosotros\u00bb. De ah\u00ed que todas las cosas vivas tengan \u00abalma\u00bb: las plantas, los animales y los hombres. Es el \u00abalma vegetativa\u00bb o principio vital de la planta la que hace que sus actividades de nutrici\u00f3n y reproducci\u00f3n sean posibles. Como el \u00abalma sensitiva\u00bb en el animal la que le da a \u00e9ste la capacidad de sentir y de otras m\u00faltiples actividades para las que las plantas no est\u00e1n capacitadas. En los seres humanos es el \u00abalma racional\u00bb la que nos permite desarrollar las actividades de pensar y de elegir con libertad. Son las actividades desarrolladas por los seres vivos las que nos revelan la clase de alma que se da en ellos. Lo que no quiere decir que los seres superiores tengan los distintos modelos de almas inferiores: el animal la vegetativa y el hombre la vegetativa y la sensitiva adem\u00e1s de la suya propia. El animal y el hombre s\u00f3lo poseen una, la suya, por la que son capaces de desarrollar las actividades vitales que les correspondan; aunque en cierto sentido,\u00a0<strong><em>virtualmente<\/em><\/strong>seg\u00fan la expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, puede decirse que tambi\u00e9n las tienen.<\/p>\n<p>Para Tom\u00e1s de Aquino, como para todo creyente, el alma existe porque Dios la cre\u00f3. No pens\u00f3, sin embargo, que \u00e9sta exista antes de su uni\u00f3n con el cuerpo, como lo hiciera San Agust\u00edn. Ni crey\u00f3 que dependa del cuerpo para existir, aunque s\u00ed para adquirir sus caracter\u00edsticas naturales particulares. Cada alma humana es creada por Dios despu\u00e9s de haberse consumado el acto de la generaci\u00f3n. Tom\u00e1s de Aquino no especifica, como es l\u00f3gico, cu\u00e1ndo tiene lugar ese acto creativo. Se limitar\u00e1 a decir de forma ambigua que el alma es infundida por Dios en el cuerpo engendrado por los hombres cuando la materia est\u00e1 apta para recibirla. Cada alma depende del cuerpo en la adquisici\u00f3n de sus caracter\u00edsticas naturales particulares, a tal punto que las actividades ps\u00edquicas le vienen condicionadas por las fisiol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Para Tom\u00e1s de Aquino \u00abes evidente que el estar unida el alma al cuerpo es un bien para el alma\u00bb, a diferencia de otros pensadores para quienes m\u00e1s bien la uni\u00f3n habr\u00eda que verla como castigo o fastidio. Lleg\u00f3 incluso a decir: \u00abel estar sin el cuerpo es contra la naturaleza del alma. Y nada\u00a0<strong><em>contra natural<\/em><\/strong>\u00a0puede ser perpetuo. Luego el alma no estar\u00e1 separada del cuerpo perpetuamente. Por otra parte, como ella permanece perpetuamente, es preciso que de nuevo se una al cuerpo, que es resucitar (de entre los muertos). Luego la inmortalidad de las almas exige, al parecer, la futura resurrecci\u00f3n de los cuerpos\u00bb. No vaya a pensarse, por ello, que tal forma de pensar sirva a Tom\u00e1s de Aquino de argumento probatorio de la resurrecci\u00f3n corp\u00f3rea; tema netamente teol\u00f3gico defendido s\u00f3lo a partir de la revelaci\u00f3n. En teolog\u00eda las razones filos\u00f3ficas son siempre razones apolog\u00e9ticas a\u00f1adidas a las premisas de fe.<\/p>\n<p>En todo ello el pensamiento de Tom\u00e1s de Aquino no va parejo con el de Arist\u00f3teles para quien la\u00a0<strong><em>psyche<\/em><\/strong>\u00a0humana es inseparable del cuerpo, al ser el principio de las funciones biol\u00f3gicas, sensitivas y de algunas de las mentales. En este tema, la doctrina de Tom\u00e1s de Aquino es una combinaci\u00f3n de la doctrina plat\u00f3nica de la inmortalidad con la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica del hombre.<\/p>\n<p>Cuando Tom\u00e1s de Aquino habla de la inmortalidad se est\u00e1 refiriendo, desde luego, a la inmortalidad personal; tema \u00e9ste ampliamente debatido y controvertido en sus d\u00edas a ra\u00edz de la lectura del Comentario de Averroes al libro tercero del\u00a0<strong><em>De anima<\/em><\/strong>de Arist\u00f3teles, para quien no habr\u00eda una inmortalidad personal sino colectiva. O mejor, el entendimiento i`dividual de cada persona no es algo propio o personal de cada individuo, sino parte y part\u00edcipe de un intelecto inmortal y eterno que funciona en cada uno de nosotros pero que no nos hace se individualmente diversos.\u00a0<strong><span style=\"text-decoration: underline\">5.2. El conocimiento.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Al responder a la cuesti\u00f3n de si la facultad m\u00e1s noble es el entendimiento o la voluntad, responde que es m\u00e1s perfecto poseer en uno mismo la perfecci\u00f3n del objeto (entendimiento) que tender a \u00e9l (voluntad).<\/p>\n<p>Asimismo, en nombre de la autonom\u00eda humana rechaza la teor\u00eda de la iluminaci\u00f3n agustiniana, como forma de conocimiento natural. No existe intuici\u00f3n directa de las realidades espirituales porque el objeto adecuado del conocimiento es lo sensible. El conocimiento empieza con la experiencia sensible de la sustancia. El problema ser\u00e1 el problema de la abstracci\u00f3n, esto es, c\u00f3mo se pasa de la singularidad de las percepciones a la universalidad de los conceptos.<\/p>\n<p>El tr\u00e1nsito del conocimiento sensible al conocimiento intelectual lo explica en virtud de la abstracci\u00f3n. El conocer es captaci\u00f3n inmaterial de las formas de los seres y se conoce m\u00e1s perfectamente cuanto m\u00e1s inmaterialmente se posee la forma del objeto conocido.<\/p>\n<p>La abstracci\u00f3n es tanto la acci\u00f3n del entendimiento agente, que, iluminando las im\u00e1genes sensibles, produce la especie inteligible impresa, como la acci\u00f3n del entendimiento paciente, que conoce una esencia universal prescindiendo de los caracteres individuales, o conoce las formas prescindiendo de la materia o de las condiciones de la materia. Hay tres grados: en el primero se prescinde de s\u00f3lo de la materia individual, en el segundo se prescinde de la materia sensible com\u00fan, y en el tercero se prescinde de toda materia.<\/p>\n<p>No hay conocimiento en el orden natural sin percepci\u00f3n sensible. Hay en el conocimiento humano un proceso psicof\u00edsico que se inicia a partir de la sensaci\u00f3n. Tom\u00e1s de Aquino, siguiendo en cierto modo a Arist\u00f3teles, postular\u00e1 adem\u00e1s de los sentidos externos o corporales la existencia de los \u00absentidos\u00bb interiores, por cuyo medio el hombre consigue una s\u00edntesis de los datos aportados por los diferentes sentidos externos. El conocimiento sensible es una cierta presencia de la forma sensible en el cognoscente; no se trata aqu\u00ed de una forma semejante a la forma sensible que hay en el objeto sensible, sino de la misma forma, aunque en otro modo de existencia; a la forma sensible en ese otro modo de existencia la llama Tom\u00e1s\u00a0<strong>species sensibilis<\/strong>. Los objetos sensibles act\u00faan sobre los sentidos por medio de las especies inmateriales que en \u00e9stos imprimen. Tales especies sensibles pueden hacerse inteligibles si las despojamos de los \u00faltimos residuos de su origen sensible. El sentido com\u00fan\u00a0<strong><em>(sensus communis)<\/em><\/strong>\u00a0permite al hombre distinguir y confrontar los diversos datos aportados o captados por los distintos sentidos u \u00f3rganos corporales; operaci\u00f3n \u00e9sta que no es factible si no se da tambi\u00e9n un poder imaginativo de conservar las diversas formas percibidas por los sentidos. Tanto el animal como el hombre disponen de un poder o disposici\u00f3n para aprehender estos hechos (llamada<strong><em>vis aestimativa<\/em><\/strong>), como de otro para conservar tales aprehensiones\u00a0<strong><em>(vis memorativa)<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>S\u00f3lo el entendimiento humano es capaz de formar conceptos universales, de aprehender abstrayendo de las cosas. Para Tom\u00e1s de Aquino no hay universales que tengan existencia fuera del entendimiento. Los universales existen porque el hombre los crea o forma a trav\u00e9s de una abstracci\u00f3n intelectiva. S\u00f3lo hay cosas, objetos, animales y hombres concretos. \u00bfCu\u00e1l es, sin embargo, el proceso seguido para formar tal concepto universal?<\/p>\n<p>El entendimiento no s\u00f3lo es paciente. Es necesario postular en \u00e9l una\u00a0<strong><em><span style=\"text-decoration: underline\">actividad<\/span><\/em><\/strong>, a fin de poder explicar la formaci\u00f3n del concepto universal a partir de los datos suministrados por la experiencia sensible. Estamos con ellos ante una nueva etapa en el proceso cognoscitivo. Partiendo de un texto ambiguo de Arist\u00f3teles (De anima, III,5), Tom\u00e1s de Aquino nos va a decir que no es que haya en el hombre dos entendimientos: pasivo el uno y activo el otro, sino que el entendimiento humano act\u00faa de dos modos diversos. El entendimiento agente Extrae las formas. La intelecci\u00f3n consiste en que la forma misma de la cosa se hace presente en el alma, tambi\u00e9n en un modo de existencia distinto de su existencia f\u00edsica en la cosa, pero\u00a0<strong>la misma<\/strong>\u00a0forma, no una semejante; a la forma inteligible en su modo de existencia mental la llama Tom\u00e1s\u00a0<strong>species intelligibilis.<\/strong>\u00a0El entendimiento agente como entendimiento agente o\u00a0<strong>activo<\/strong>\u00a0\u00abilumina\u00bb la imagen de los objetos aprehendidos por los sentidos, preparando el contenido realmente inteligible del pensamiento. Como el entendimiento humano no es una \u00abinteligencia\u00bb separada, por eso no tiene \u00abseparadamente\u00bb contenido alguno; s\u00f3lo tiene a facultad de producirlo a partir de las im\u00e1genes sensibles. El entendimiento agente no aporta contenido alguno. El contenido se saca de lo sensible, aunque mediante una operaci\u00f3n en la que el contenido no s\u00f3lo es seleccionado, sino que cambia de naturaleza. Por ello el mismo entendimiento agente no es nada \u00abseparado\u00bb, sino algo del alma, y por lo tanto, no es \u00abuno para todos los hombres\u00bb. Decir que cada alma tiene su propio entendimiento agente es decir que, en la medida en que el alma es una sustancia espiritual, lo es<strong>cada<\/strong>\u00a0alma; por lo tanto, que cada alma tiene su entendimiento agente es una tesis necesaria para que pueda defenderse la inmortalidad de\u00a0<strong>cada<\/strong>\u00a0alma. El entendimiento agente es distinto en cada persona e individuo.<\/p>\n<p>Una vez realizada esta operaci\u00f3n iluminativa, a continuaci\u00f3n se produce en el entendimiento pasivo o\u00a0<strong>passibilis<\/strong>\u00a0o posible lo que Tom\u00e1s de Aquino llama la<strong>species impressa<\/strong>, reaccionando frente a ella y teniendo como resultado la\u00a0<strong>species expressa<\/strong>\u00a0o concepto universal en sentido pleno. As\u00ed como la sensaci\u00f3n supone en el \u00f3rgano sentiente una\u00a0<strong>potencia<\/strong>\u00a0capaz de acoger la\u00a0<strong>species sensibilis<\/strong>\u00a0como su\u00a0<strong>acto<\/strong>, as\u00ed tambi\u00e9n la intelecci\u00f3n supone en el alma una\u00a0<strong>potencia<\/strong>\u00a0capaz de acoger la<strong>species intelligibilis<\/strong>\u00a0como su acto. A la primera de las dos potencias mencionadas la llama Tom\u00e1s \u00abpotencia sensitiva\u00bb, a la segunda \u00abentendimiento\u00bb (<strong>intellectus<\/strong>) paciente\u00bb. Por su especial uni\u00f3n al cuerpo, el alma no puede\u00a0<strong>conocer<\/strong>\u00a0<strong>lo inteligible<\/strong>en s\u00ed mismo, sino s\u00f3lo\u00a0<strong>conocer intelectualmente<\/strong>\u00a0cosas o, lo que es lo mismo, hacer presente en s\u00ed misma la inteligibilidad que hay en la presencia misma de las cosas. Por ello, la intelecci\u00f3n s\u00f3lo puede tener lugar si, adem\u00e1s del \u00abentendimiento paciente\u00bb, hay en el alma algo que\u00a0<strong>de\u00a0<\/strong>las \u00abim\u00e1genes sensibles\u00bb (<strong>phantasmata<\/strong>) \u00abproduce\u00bb (abstrae;\u00a0<strong>abstrahere<\/strong>=sacar algo de algo) lo inteligible; la \u00ababstracci\u00f3n\u00bb no es una mera selecci\u00f3n, sino una \u00abproducci\u00f3n\u00bb, pero una producci\u00f3n<strong>\u00a0<\/strong><strong>a partir<\/strong>\u00a0<strong>de<\/strong>las im\u00e1genes sensibles; al agente de esa producci\u00f3n lo llama Tom\u00e1s \u00abentendimiento agente\u00bb; lo as\u00ed producido es lo que el \u00abentendimiento paciente\u00bb acoge como su propio acto. El conocimiento intelectual es propiamente este acto de la potencia que es el entendimiento paciente y puede considerarse en dos etapas, de las cuales una es \u00abanterior\u00bb a la otra en el\u00a0<strong>exclusivo\u00a0<\/strong>sentido de que una determina la otra: por una parte la \u00abforma\u00bb de la cosa se \u00abimprime\u00bb en el entendimiento que la acoge, y en tal sentido esa forma se llama\u00a0<strong>species impressa<\/strong>; por otra parte, este acto de la potencia intelectiva, adem\u00e1s de ser presencia \u00abimpresa\u00bb<strong>\u00a0<\/strong><strong>de la cosa<\/strong>\u00a0misma, es el acto\u00a0<strong>del propio entendimiento<\/strong>\u00a0(paciente), su acto propio, puesto que el entendimiento es potencia para ese acto; como tal, ya no es la forma de la cosa, sino la referencia a (<strong>intentio<\/strong>) lo conocido, referencia que tiene lugar en el entendimiento; en este sentido es la\u00a0<strong>species expressa<\/strong>\u00a0o el\u00a0<strong>verbum mentis<\/strong>.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s parad\u00f3jico es que el alma antes de conocer el ente singular, conoce su esencia universal, es decir, que, aunque la experiencia sensible de la sustancia es anterior a la formaci\u00f3n del concepto, lo que conoce primariamente es el concepto, y s\u00f3lo despu\u00e9s la sustancia singular.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0La teor\u00eda \u00e9tica y pol\u00edtica.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>El hombre no se realiza plenamente bajo el exclusivo prisma de su vida en sociedad sino que est\u00e1 final y fundamentalmente ordenado al sumo bien que ds Dios, en cuyo conocimiento, con el amor y fruici\u00f3n consiguientes, encontrar\u00e1 la plena perfecci\u00f3n y felicidad. Corrige, pues, a Arist\u00f3teles, aunque la concepci\u00f3n tomista es m\u00e1s teol\u00f3gica que filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que corrige a Arist\u00f3teles, se enfrenta a san Buenaventura; \u00e9ste interpretaba la beatitud en cuanto estado definitivo del hombre, no como visi\u00f3n o conocimiento sino como uni\u00f3n de voluntades. La diferencia se comprende como el resultado de la opci\u00f3n de Tom\u00e1s de Aquino por la prioridad y superioridad del entendimiento frente a la opci\u00f3n franciscana por la superioridad de la voluntad.<\/p>\n<p>Para la consecuci\u00f3n de ese fin \u00faltimo humano, el hombre debe ordenar su actividad seg\u00fan la Ley Natural o ley divina impresa en su ser por el Creador, y que la raz\u00f3n humana descubre en s\u00ed mismo. Todos los seres humanos apetecen el bien; el bien es captado naturalmente por la raz\u00f3n humana, y en funci\u00f3n de dicho bien se ordena naturalmente tambi\u00e9n el comportamiento humano.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la vida en sociedad la presenta Tom\u00e1s de Aquino como resultado de una inclinaci\u00f3n natural. Pero no puede aceptar tampoco el aristotelismo en su integridad. Desde la base teol\u00f3gica y cristiana de Tom\u00e1s, el Estado no satisface todas las necesidades del hombre, al estar el hombre finalmente orddnado a un fin o bien sobrenatural.<\/p>\n<p>El hombre como ser social (animal pol\u00edtico) de Arist\u00f3teles, que se realizaba plenamente dentro de la sociedad-estado(polis) griega, queda abierto en Tom\u00e1s de Aquino a una nueva dimensi\u00f3n perfectiva en virtud de su ordenaci\u00f3n sobrenatural a Dios. La confusi\u00f3n griega entre sociedad y Estado comienza a ser superada, y en el futuro se encaminar\u00e1 hacia la clara diferenciaci\u00f3n conceptual entre Estado y Sociedad Civil.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de Tom\u00e1s, en sus l\u00edneas generales, no es exclusiva de \u00e9l o de la escol\u00e1stica cristiana. Tambi\u00e9n concibieron la felicidad en relaci\u00f3n con Dios los pensadores jud\u00edos y \u00e1rabes. Como la sociedad medieval era una sociedad religiosa dentro de un Estado gobernado a su vez por la ley divina, todos admiten la superioridad del bien del Estado sobre el del individuo; pero como ese bien es Dios que se ha revelado en forma de ley, esa idea de bien, que en Arist\u00f3teles era un concepto filos\u00f3fico, es transformada por los medievales en un valor religioso.<\/p>\n<p>A pesar de la ordenaci\u00f3n del hombre a fines sobrenaturales, Tom\u00e1s defiende la necesidad de la sociedad y de alguien que la dirija al bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Para la consecuci\u00f3n del bien com\u00fan, el Estado necesita dar leyes. Y nuevamente encontramos la categor\u00eda de orden, no s\u00f3lo porque la ley la define como \u00abuna ordenaci\u00f3n de la raz\u00f3n para el bien com\u00fan promulgada por quien tiene el cuidado de la comunidad\u00bb (Summa Theologica, I\u00aa-II\u00aa, q.90, art.4); sino tambi\u00e9n porque entre las leyes formula una ordenaci\u00f3n jer\u00e1rquica. La funci\u00f3n del legislador humano, al formular la ley humana positiva, es definir o hacer expl\u00edcita la ley natural, aplicarla a los casos particulares y hacerla efectiva. Sin olvidar que la ley natural es, a su vez, expresi\u00f3n de la ley eterna. Por consiguiente, la ley humana positiva s\u00f3lo ser\u00e1 verdadera en cuanto que deriva de la ley natural, \u00abpero si disiente en algo de la ley natural, no ser\u00e1 una ley, sino la perversi\u00f3n de la ley\u00bb (Summa Theologica, I\u00aa-II\u00aa, q.95, art.2).<\/p>\n<p>Sigue a Arist\u00f3teles al referirse a las distintas formas de gobierno, y da m\u00e1s importanc!a a la consecuci\u00f3n del bien p\u00fablico que a la defensa de una forma concreta de gobierno. De cualquier manera su concepci\u00f3n pol\u00edtica es acorde con su concepci\u00f3n jer\u00e1rquica de la sociedad y con su visi\u00f3n teol\u00f3gica de la ordenaci\u00f3n de las cosas a Dios, supremo Se\u00f1or y gobernante, causa primera y causa final.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0La \u00e9tica.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>La creencia en Dios conlleva impl\u00edcitamente la creencia en la inmortalidad del alma, y \u00e9sta a su vez el postulado de una moral sobrenatural.<\/p>\n<p>Tal vez sea en la filosof\u00eda moral donde el influjo de Arist\u00f3teles se haya dejado sentir m\u00e1s, a la vez que la doctrina tomista haya sido m\u00e1s decisiva en el cambio de mentalidad. Aunque el Comentario de Tom\u00e1s de Aquino a la\u00a0<strong>Etica a Nic\u00f3maco.<\/strong>\u00a0es, ante todo, eso: un comentario al texto de Arist\u00f3teles, su lectura le llev\u00f3 por primera vez en la historia del pensamiento a incorporar\u00a0<strong>grosso modo<\/strong>\u00a0la moral griega (en este caso de Arist\u00f3teles), a la moral cristiana, lo que trajo consigo un cambio radical en el enfoque de \u00e9sta \u00faltima.<\/p>\n<p>Abelardo hab\u00eda dado ya el gran giro al introducir en la moral cristiana la intenci\u00f3n (<strong>intentio<\/strong>) como pieza clave y constitutiva de la moralidad. No es la ley el precepto establecido, lo que hace que los actos humanos sean buenos o malos, sino la voluntad del hombre quien da sentido a la acci\u00f3n realizada y hace que \u00e9sta sea moral. La moralidad no viene impuesta por la norma externa sino por el propio hombre que la establece. Al hablar as\u00ed hizo que cambiasen los c\u00f3digos. De una moral legal y casu\u00edstica,\u00a0<strong>tarifada<\/strong>\u00a0`e pas\u00f3 a una\u00a0<strong>moral personal<\/strong>\u00a0que necesit\u00f3 orientaci\u00f3n y consejo.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s de Aquino vendr\u00e1 a dar un paso m\u00e1s al incorporar la moral aristot\u00e9lica, de tipo natural, a la moral cristiana de tipo sobrenatural. La clave de la moralidad radica para \u00e9l en la libertad. El hombre es el \u00fanico animal moral, porque es el \u00fanico ser dotado de libertad. En su perspectiva son imprescindibles tres requisitos para que la acci\u00f3n del hombre pueda ser moral: 1\u00ba la existencia de un c\u00f3digo que establezca una norma de conducta a seguir; 2\u00ba que el hombre sepa y conozca la norma, y 3\u00ba que pueda decidir con libertad.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">La pol\u00edtica.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>El hombre es un ser social y c\u00edvico que tiene que hacer su vida conviviendo con los dem\u00e1s. \u00abCorresponde a la naturaleza del hombre el ser un ser social y pol\u00edtico, que no vive aislado sino que vive en medio de sus semejantes formando una comunidad; tanto es as\u00ed que la misma necesidad natural que afecta al hombre, nos revela que precisa vivir en sociedad, mucho m\u00e1s de lo que precisan vivir juntos muchos otros animales\u00bb. Es en la sociedad en donde el hombre puede ver satisfechas sus necesidades tanto f\u00edsicas como espirituales. S\u00f3lo en ella puede el hombre alcanzar su pleno desarrollo.<\/p>\n<p>Pero toda sociedad necesita gobierno y direcci\u00f3n. A diferencia de San Agust\u00edn, para quien el Estado y la autoridad pol\u00edtica son necesarios como resultado del pecado original, para Tom\u00e1s de Aquino, aristot\u00e9lico al fin y al cabo, el vivir en sociedad y gobernados, es algo natural e inherente en los hombres. \u00abEl hombre es por naturaleza un animal social. Por ello, en estado de inocencia (si no hubiera habido pecado) los hombres habr\u00edan vivido igualmente en sociedad. Pero la vida social para muchos no podr\u00eda existir si no hubiera alguien que los presidiera y atendiera al bien com\u00fan\u00bb. El gobierno es, por tanto, una instituci\u00f3n natural, lo mismo que la sociedad, y por lo mismo, algo querido por Dios.<\/p>\n<p>El agustinismo pol\u00edtico, al concebir la sociedad como una triste consecuencia del pecado, hab\u00eda marcado una subordinaci\u00f3n del Estado a la Iglesia. Tom\u00e1s de Aquino, aunque s\u00fabdito de una sociedad teocr\u00e1tica percibi\u00f3 por el contrario con nitidez que el Estado existi\u00f3 con anterioridad a la Iglesia; y por tanto, que como instituci\u00f3n natural, coexiste con ella, cumpliendo su propia funci\u00f3n. \u00abPara establecer que la comunidad p\u00fablica viva como es debido, se requieren tres cosas: en primer lugar que los ciudadanos una vez congregados vivan en paz. En segundo lugar que los mismos ciudadanos unidos por el v\u00ednculo de la paz, sean conducidos a obrar bien&#8230;En tercer lugar se requiere que la comunidad p\u00fablica goce, por arte y ma\u00f1a del gobierno, de cosas que son necesarias para vivir bien\u00bb.<\/p>\n<p>El gobierno debe existir para conservar la paz, defender a los ciudadanos y promover su bienestar. La tarea del Estado no es otra que fomentar en la sociedad una vida humana plena. Para ello necesita de mecanismos particulares, y en concreto del poder legislativo, cuya funci\u00f3n no es otra que promover el bien com\u00fan. La legislaci\u00f3n debe ser compatible con la ley moral. \u00abToda ley humana tendr\u00e1 car\u00e1cter de ley en la medida en que se derive de la ley de la naturaleza; y si se aparta un punto de la ley natural, ya no ser\u00e1 ley, sino corrupci\u00f3n de la ley\u00bb. Tom\u00e1s de Aquino exigir\u00e1 de los gobernantes cristianos, para quienes escribe al fin y al cabo, que respeten la ley divina positiva, interpretada por la Iglesia. Las leyes justas son obligatorias en conciencia; no as\u00ed las otras. Toda ley no encaminada al bien com\u00fan es injusta y por lo mismo no obliga en conciencia. \u00abNunca es l\u00edcito observar las leyes\u00bb que contravengan la ley divina natural.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El problema de las relaciones entre la fe y la raz\u00f3n. El florecimiento en el siglo XIII de la escuela franciscana que, frente a la oposici\u00f3n de los dial\u00e9cticos, llega a regentar C\u00e1tedras en la Universidad de Par\u00eds, supone una vuelta a san Agust\u00edn en la soluci\u00f3n al problema. 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