{"id":63,"date":"2015-11-05T15:10:42","date_gmt":"2015-11-05T15:10:42","guid":{"rendered":"http:\/\/conaldi.edu.co\/wp_ES\/wordpress\/javier\/?p=63"},"modified":"2015-11-05T15:10:42","modified_gmt":"2015-11-05T15:10:42","slug":"hannah-arendt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conaldi.edu.co\/wp_ES\/wordpress\/javier\/2015\/11\/05\/hannah-arendt\/","title":{"rendered":"HANNAH ARENDT"},"content":{"rendered":"<ol>\n<li><strong> Introducci\u00f3n<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>A la hora de estudiar el pensamiento de Hannah Arendt una de las caracter\u00edsticas que aparecen es la dificultad para catalogarlo en alguna corriente de pensamiento definida que facilite la aproximaci\u00f3n, catalogaci\u00f3n de la que la propia autora rehuye:\u00a0 \u201cyo s\u00f3lo quiero comprender\u201d afirma.\u00a0 Lo que s\u00ed es f\u00e1cil es ver cual es el tema central de toda la obra arendtiana, el tema en torno al cual pivota el resto de la obra:\u00a0 la pol\u00edtica, pero no en abstracto, sino siempre actualizada en un tiempo determinado y, sobre todo, en el que a ella le ha tocado vivir.\u00a0 As\u00ed, ser\u00e1n puntos b\u00e1sicos de su pensamiento temas como el totalitarismo, las revoluciones y la acci\u00f3n, entendida como actividad pol\u00edtica.\u00a0 Con ello se entender\u00e1 porqu\u00e9 ella rehuye el calificativo de fil\u00f3sofa y s\u00f3lo acepta el de te\u00f3rica pol\u00edtica.\u00a0 En una entrevista que le hizo G\u00fcnter Gaus en 1964 para la televisi\u00f3n, afirm\u00f3: \u00a0\u201cYo no pertenezco al c\u00edrculo de los fil\u00f3sofos, mi profesi\u00f3n, si puede hablarse de algo as\u00ed, es la teor\u00eda pol\u00edtica.\u00a0 No me siento en modo alguno una fil\u00f3sofa\u201d .\u00a0 Y, a pesar de no ser f\u00e1cilmente encasillable, no se puede negar la influencia de la fenomenolog\u00eda como m\u00e9todo de pensamiento y, en concreto, el pensamiento de su maestro Heidegger en ideas como la centralidad del lenguaje o la acci\u00f3n como revelaci\u00f3n del sujeto.\u00a0\u00a0 Tampoco se puede negar que ilumina su pensamiento la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica de la vida en la polis griega;\u00a0 para Arendt, la acci\u00f3n pol\u00edtica es la actividad humana definitoria y la m\u00e1s excelsa y reivindicable tambi\u00e9n en el mundo contempor\u00e1neo, idea \u00e9sta que la aproxima al republicanismo actual.<\/p>\n<p>Una vez introducido el tema central y las perspectivas desde el que lo ilumina, hay que afirmar que hay dos maneras de estudiar el pensamiento arendtiano:\u00a0 la primera, realizar un an\u00e1lisis de las\u00a0 obras de la autora a lo largo de su vida presentando las ideas que en cada una se exponen, y la segunda, \u00a0intentar obviar el orden del tiempo para averiguar la trama -ahora ya no temporal- que une sus ideas y sus intereses, qu\u00e9 hay en el fondo de su pensamiento que haga de \u00e9ste algo coherente, sin forzarlo, aceptando que, tal vez, no siempre lo es.\u00a0 Es por esta segunda forma por la\u00a0 que aqu\u00ed se ha optado.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> \u00bfQu\u00e9 es la pol\u00edtica?<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>2.1\u00a0 Las dimensiones de la actividad humana.<\/strong><\/p>\n<p>El tema central del pensamiento arendtiano es la pol\u00edtica;\u00a0 en torno a este tema gira el resto de sus preocupaciones, el resto de los temas que estudia.\u00a0 Y para pensar qu\u00e9 es la pol\u00edtica Arendt analiza\u00a0 las condiciones b\u00e1sicas bajo las que se ha dado la vida de las personas en la tierra y\u00a0 diferencia entre vida contemplativa (bios teroretikos, de la que se hablar\u00e1 m\u00e1s adelante) y vida activa (bios politicos).\u00a0 En la vida activa hay tres actividades fundamentales: la labor, el trabajo y la acci\u00f3n, que responden a las tres condiciones fundamentales de la vida humana en la tierra: vida, mundanidad y pluralidad;\u00a0 esto es, la condici\u00f3n humana de la labor es la vida, la del trabajo es la mundanidad y la de la acci\u00f3n es la pluralidad.\u00a0 Como se ver\u00e1, Arendt est\u00e1 presentando la tres actividades como una gradaci\u00f3n que va desde la pura vida biol\u00f3gica misma, hasta la emancipaci\u00f3n de esa ligaz\u00f3n biol\u00f3gica que representar\u00eda el proceso de cultu-rizaci\u00f3n, de civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La primera actividad\u00a0 fundamental de la vida activa, la labor\u00a0 (labor, en el ingl\u00e9s americano actual) es aquello que\u00a0 nos acerca a lo biol\u00f3gico y a la mera faena de vivir, sobrevivir y ganar el sustento; se refiera a las actividades necesarias para sostener la vida, pero que no perduran, es decir, que se agotan en el momento en que son realizadas y consumidas:\u00a0 \u201clabor es la actividad correspondiente al proceso biol\u00f3gico del cuerpo humano, cuyo espont\u00e1neo crecimiento, metabolismo y decadencia final est\u00e1n ligados a las necesidades vitales producidas y alimentadas por la labor en el proceso de la vida.\u00a0 La condici\u00f3n humana de la\u00a0 labor es la vida misma\u201d (Arendt, 1993, p.21);\u00a0\u00a0\u00a0 por ello se ve que es una dimensi\u00f3n ligada a la necesidad, al ciclo de repetici\u00f3n -laborar, consumir, laborar &#8230; &#8211; de la naturaleza, al mantener vivo el organismo humano y la especie;\u00a0 si aumentase la cantidad de productos de labor producidos, no se agotar\u00eda la c\u00edclica necesidad, s\u00f3lo se ocultar\u00eda;\u00a0 al ser esta actividad ligada a la necesidad, no deja lugar a la libertad.\u00a0 El animal laborans u homo laborans (el que realiza la labor) puede laborar en grupo\u00a0 sin establecer una realidad visible (que se muestre, que aparezca) que sea diferente\u00a0 para cada miembro del grupo (como si el grupo fuese uno\u00a0 y no muchos),\u00a0 por lo que esta dimensi\u00f3n produce uniformidad (veremos m\u00e1s adelante que s\u00f3lo lo que se muestra, lo que aparece, es entendido como real y por ello la importancia de lo que se muestra y c\u00f3mo el hombre aparece).\u00a0 En la Grecia cl\u00e1sica, esta labor era concebida como mera necesidad que deb\u00eda ser satisfecha para poder permitir el desarrollo de actividades propiamente humanas (las expondremos m\u00e1s adelante), y era realizada por personas privadas, privadas de la participaci\u00f3n en la vida p\u00fablica, luego -como veremos- de su plena humanidad;\u00a0 eran realizadas por las mujeres y los esclavos en la privacidad del hogar.\u00a0 Por tanto, como actividad creada por las necesidades humanas, no permite la libertad, ni nos permite determinarnos\u00a0 como individuos humanos.<\/p>\n<p>La segunda actividad de la vida activa, el trabajo o la obra \u00a0(work) es aquella actividad que produce obras y resultados; incluir\u00eda la construcci\u00f3n, la artesan\u00eda, el buen oficio, el arte y, en general, los artificios.\u00a0 Se refiere a\u00a0 actividades tales como la fabricaci\u00f3n de instrumentos de la labor o\u00a0 de los objetos de uso o de las obras de arte (incluso la realizaci\u00f3n de las obras de caridad).\u00a0 Con esta actividad el homo faber -el hombre que trabaja- se distancia de la naturaleza para controlarla, para dominarla.\u00a0 Con el trabajo construimos el mundo independiente de objetos a partir de la naturaleza, la pura variedad de las cosas que constituyen el mundo en el que vivimos, y este mundo de cosas as\u00ed fabricado deviene ahora hogar, estable, no algo meramente biol\u00f3gico. El trabajo \u201ces la actividad que corresponde a lo no natural de la exigencia del hombre, que no est\u00e1 inmerso en el constantemente repetido ciclo vital de la especie, ni cuya mortalidad queda compensada por dicho ciclo.\u00a0 El trabajo proporciona un \u201cartificial\u201d mundo de cosas, claramente distintas de todas las circunstancias naturales.\u00a0 Dentro de sus l\u00edmites se alberga cada una de las vidas individuales, mientras que este mundo sobrevive y trasciende a todas ellas.\u00a0 La condici\u00f3n humana del trabajo es la mundanidad.\u201d (Arendt, 1993, p.21).\u00a0 Se diferencia del mero ciclo repetitivo de la labor (labor-consumo) en que el trabajo consigue obtener objetos que duran m\u00e1s all\u00e1 del puro ciclo animal, en tanto que son duraderos, siendo pues el resultado del trabajo algo productivo y hecho para ser usado, no para ser consumido.\u00a0 Con esos objetos trabajados , el hombre alcanza ya la objetividad.<\/p>\n<p>El homo faber \u00a0se gu\u00eda por la finalidad de lo fabricado;\u00a0 as\u00ed, podemos distinguir entre la fabricaci\u00f3n como un\u00a0 medio para obtener algo, y el uso, el fin para el que ha sido fabricado.\u00a0 En eso tambi\u00e9n se diferencia de la labor, pues el trabajo implica ya proyecci\u00f3n, aqu\u00e9lla, mero proceso.\u00a0 Mas la importancia de la diferencia entre labor y trabajo la veremos cuando analicemos la modernidad como la \u00e9poca en la que ha triunfado la labor sobre el trabajo y sobre la acci\u00f3n.\u00a0 Para Arendt, el mismo Marx no vio la importancia de diferenciar las dos actividades, sino que consider\u00f3 la labor como lo m\u00e1s significativo de la vida humana (el hombre marxista deviene hombre trabajando, laborando), olvid\u00e1ndose de considerar la acci\u00f3n pol\u00edtica, la \u00faltima y m\u00e1s importante de las actividades humanas como la esencial al hombre, por lo que el pensamiento marxista acabar\u00e1 -a ojos de nuestra autora- gui\u00e1ndose por\u00a0 una racionalidad instrumental que le llevar\u00e1 a ver la pol\u00edtica s\u00f3lo como violencia y dominaci\u00f3n del hombre por el hombre.<\/p>\n<p>Ha afirmado nuestra autora en la cita que la condici\u00f3n humana del trabajo es la mundanidad, pues el trabajo crea, construye el mundo.\u00a0 A trav\u00e9s del trabajo el mundo humano adquiere estabilidad y durabilidad, se prolonga m\u00e1s all\u00e1 de la mera vida individual, pues el mundo creado por el trabajo incluye adem\u00e1s de los artefactos y las obras, las instituciones pol\u00edticas creadas a trav\u00e9s de la actividad humana m\u00e1s elevada de la acci\u00f3n\u00a0 pol\u00edtica y del discurso que ahora presentaremos.\u00a0\u00a0\u00a0 Este mundo estable es compartido por otras personas y es el requisito previo para que pueda darse la acci\u00f3n.\u00a0 Queda manifiesto que al distinguir trabajo y acci\u00f3n, Arendt est\u00e1 recuperando la distinci\u00f3n aristot\u00e9lica entre praxis y poiesis.<\/p>\n<p>As\u00ed, la tercera\u00a0 y m\u00e1s elevada de las\u00a0 actividades\u00a0 de la condici\u00f3n humana es la acci\u00f3n, la actividad que se da en el espacio\u00a0 artificial creado por el trabajo y por la que los humanos hablan y deci-den sobre lo que quieren hacer;\u00a0 es la \u201c\u00fanica acci\u00f3n que se da entre los hombres sin la condici\u00f3n de cosas o materia, corresponde a la condici\u00f3n humana de la pluralidad, al hecho de que los hombres, no el Hombre, vivan en la Tierra y habiten en el mundo\u201d (Arendt, 1993, p.21).\u00a0 La acci\u00f3n humana as\u00ed entendida como interacci\u00f3n, como acci\u00f3n que se produce y se manifiesta entre otros, incluye el lenguaje, mostr\u00e1ndose aqu\u00ed una clara influencia de la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica del hombre.\u00a0 Acci\u00f3n y discurso van ligados, pues al hablar, al contestar a la pregunta inicial: \u201cY t\u00fa \u00bfqui\u00e9n eres?\u201d el actor y hablante comparte con otros el mundo, cambia el mundo y a s\u00ed mismo,\u00a0 al revelar m\u00e1s de lo que antes de actuar sab\u00eda acerca de su propia identidad.<\/p>\n<p><strong>2.2\u00a0 La acci\u00f3n y la pol\u00edtica.<\/strong><\/p>\n<p>La acci\u00f3n es la actividad que nos conduce ya al individuo pues en la acci\u00f3n\u00a0 los humanos nos constituimos en lo que somos cada uno diferente del otro.\u00a0 Ello permite que aparezca la pluralidad, pues si todos los hombres fuesen iguales no se necesitar\u00eda el discurso, sino que nos bastar\u00edan los meros sonidos o signos para transmitir unas necesidades que, como procedentes de sujetos iguales, ser\u00edan id\u00e9nticas. \u201cLa acci\u00f3n ser\u00eda un lujo innecesario, una caprichosa interferencia en las leyes\u00a0 generales de la conducta, si los hombres fueran de manera interminable repeticiones reproducibles del mismo modelo, cuya naturaleza o esencia fuera la misma para todos\u00a0 tan predecible como la naturaleza o esencia de cualquier otra cosa.\u00a0 La pluralidad es la condici\u00f3n de la acci\u00f3n humana debido a que todos somos lo mismo, es decir, humanos, y por tanto nadie es igual a cualquier otro que haya vivido, viva o vivir\u00e1\u201d (Arendt, 1993, pp.21-22).\u00a0\u00a0 Esa pluralidad es la que nos hace apercibirnos de la diferencia con los otros, de la distinci\u00f3n entre unos y otros.\u00a0 Como distinci\u00f3n respecto del otro, permite que se aparezca lo que cada uno somos, la diferencia entre el actuante y el otro, esto es, la identidad.\u00a0 Para nuestra autora, como puede verse, no existe una naturaleza humana previa o determinada de alguna manera de antemano, s\u00f3lo podemos hablar de \u201ccondici\u00f3n humana\u201d: el estar-en-el-mundo no agota lo que somos; las condiciones de la existencia humana no explican qu\u00e9 somos o qui\u00e9nes somos. S\u00f3lo con la acci\u00f3n nace, no \u201calgo\u201d, sino \u201calguien\u201d.As\u00ed pues, mediante la acci\u00f3n lo privado se hace p\u00fablico, se revela, y con ello entra en el mundo: \u201cCon palabra y acto nos insertamos en el mundo humano, y esta inserci\u00f3n es como un segundo nacimiento [ &#8230; al que&#8230;] no nos obliga la necesidad, como lo hace la labor, ni nos impulsa la utilidad como es el caso del trabajo\u201d\u00a0 (Arendt, 1993, p.201).\u00a0 Y es un segundo nacimiento porque con ello se inicia alguien;\u00a0 esto es, con el acto comunicativo revelamos no el \u201cqu\u00e9\u201d sino el \u201cqui\u00e9n\u201d:\u00a0 \u201cMediante la acci\u00f3n y el discurso, los hombres muestran qui\u00e9nes son, revelan activamente su \u00fanica\u00a0 y personal identidad y hacen su aparici\u00f3n en el mundo humano, mientras que su identidad f\u00edsica se presenta bajo la forma \u00fanica del cuerpo y el sonido de la voz, sin necesidad de ninguna actividad propia. El descubrimiento de \u201cqui\u00e9n\u201d en contradistinci\u00f3n al \u201cqu\u00e9\u201d es alguien -sus cualidades, dotes, talento y defectos que exhibe u oculta- est\u00e1 impl\u00edcito en todo lo que ese alguien dice y hace\u201d (Arendt, 1993, p.203).\u00a0 Al actuar y hablar las personas muestran \u201cqui\u00e9n\u201d son (el \u201cqu\u00e9\u201d son viene revelado por el puro hecho biol\u00f3gico de que puedan hablar), apareciendo con ello en el mundo.<\/p>\n<p>Por ello, el fin de la acci\u00f3n es revelarse , lo fundamental y distintivo de la acci\u00f3n es su funci\u00f3n expresiva, y no instrumental. La acci\u00f3n es energeia, \u201cacto\u201d que tiene comienzo pero que carece de fin que no sea ella misma, que no sea su realizaci\u00f3n (veremos m\u00e1s adelante qu\u00e9 consecuencias se pueden extraer de esa ausencia de fin -en el sentido de acabamiento-).\u00a0 En eso se diferencia de la labor (cuyo movimiento circular -el de la vida misma- carece de principio y de fin) y del trabajo (que siempre tiene un comienzo y un fin, y se lleva a cabo en funci\u00f3n de la relaci\u00f3n medio-fin).\u00a0 N\u00f3tese de nuevo que ese revelarse de la acci\u00f3n no se hace sino entre otros (la acci\u00f3n, sin otros, en solitario pierde su finalidad).\u00a0 Con ello se ve el triple registro que tiene la acci\u00f3n: lo revelado, el revelarse y aquellos a quien se revela.<\/p>\n<p>Arendt introduce aqu\u00ed la categor\u00eda de natalidad como inicio, aparecer, entrar a formar parte de un mundo ya existente y hacerse visible a los otros, entrar a formar parte de un mundo com\u00fan.\u00a0 Aparecemos cuando somos vistos y o\u00eddos por otros, y eso nos asegura, no solo la realidad del mundo, sino la de nosotros mismos. Frente a la presencia m\u00e1s tradicional de la muerte -a la que la filosof\u00eda\u00a0 en general y la heideggeriana en particular ha dado tanta importancia- lo prioritario para nuestra autora es el nacimiento;\u00a0 a partir de ah\u00ed podremos llegar a ser quienes somos.\u00a0\u00a0 Si mediante la acci\u00f3n y el discurso, cada hombre se revela y\u00a0 aparece el \u201cqui\u00e9n\u201d (nunca el \u201cqu\u00e9\u201d, pues no es un objeto), esa acci\u00f3n constituye la distinci\u00f3n entre los diferentes hombres, los constituye en singulares y \u00fanicos, diferentes de los otros \u201cqui\u00e9nes\u201d, que,\u00a0 por ello mismo, en tanto que otros \u201cqui\u00e9nes\u201d iguales, evidencian la igualdad entre los humanos; de nuevo, el concepto arendtiano de pluralidad, ahora para conducirnos al concepto de igualdad:\u00a0 la pluralidad de la acci\u00f3n es la que evidencia la igualdad.\u00a0\u00a0 Por tanto la igualdad entendida como igualdad pol\u00edtica, es algo artificial construido y obtenido en este campo, es decir, no es una igualdad natural como la que puedan tener dos ardillas entre s\u00ed, sino una igualdad construida -artificialmente- en la vida pol\u00edtica.\u00a0 El grupo de hombres, iguales y diferentes, que act\u00faan en funci\u00f3n de sus propios intereses, diferenci\u00e1ndose y adquiriendo con ello una identidad propia, no solamente coexiste, sino que convive, y es con esa convivencia con la que se forma -como vimos- el espacio p\u00fablico que es el \u00e1mbito de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Por ello la pol\u00edtica, producto de la praxis y del discurso, es lo m\u00e1s propiamente humano de la condici\u00f3n humana y la actividad m\u00e1s digna de la vita activa.\u00a0\u00a0 La acci\u00f3n est\u00e1 as\u00ed unida a los otros,\u00a0 a la pluralidad;\u00a0 por lo tanto la acci\u00f3n precisa de la presencia y de la participaci\u00f3n de los otros.\u00a0\u00a0 El hombre solo es a-pol\u00edtico;\u00a0 es la acci\u00f3n lo que genera la pol\u00edtica y la acci\u00f3n es siempre entre-los-hombres. Y es que, como agentes, somos perceptores a la vez que objetos percibidos, formamos parte de un contexto en el que nos exhibimos como en un escenario.\u00a0 Todo esto nos muestra que\u00a0 la acci\u00f3n es particularmente pol\u00edtica -no lo era ni la labor ni el trabajo- en la medida en que es interacci\u00f3n p\u00fablica de seres libres que, con ella, elaboran conjuntamente\u00a0 la vida com\u00fan;\u00a0 pero la acci\u00f3n s\u00f3lo es pol\u00edtica -dec\u00edamos- si va acompa\u00f1ada de la palabra, del discurso, pues s\u00f3lo mediante la palabra podemos comprender c\u00f3mo es realmente el mundo -que es lo que est\u00e1 entre nosotros, lo que nos separa y nos une-.\u00a0 La capacidad del discurso permite, por un lado, la creaci\u00f3n de la poes\u00eda, de la historia, de la mitolog\u00eda, etc., que perpet\u00faan la actividad ef\u00edmera del hombre, pero, por otro lado, permite la acci\u00f3n pol\u00edtica del gobierno y crea la pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>2.3\u00a0\u00a0 La acci\u00f3n y la libertad.<\/strong><\/p>\n<p>La acci\u00f3n se diferencia de la labor y del trabajo por ser el \u00e1mbito de la libertad;\u00a0 para nuestra autora,\u00a0 la acci\u00f3n humana es libre, imprevisible, nada la determina;\u00a0 de hecho, los hombres son libres cuando act\u00faan, ni antes ni despu\u00e9s, porque ser libre y actuar es lo mismo:\u00a0 la expresi\u00f3n de la libertad es la acci\u00f3n pol\u00edtica.\u00a0 Mediante la acci\u00f3n el hombre aparece, se muestra.\u00a0 Como hemos apuntado, para Arendt no existe una esencia previa, el estar-en-el-mundo es lo inicial, lo primero (las intencionalidades subjetivas son posteriores a ese estar-en-el-mundo) luego nada nos determina al obrar.\u00a0 La acci\u00f3n humana es impredecible, nunca puede saberse c\u00f3mo continuar\u00e1 ni como acabar\u00e1.\u00a0 Adem\u00e1s y por lo mismo, toda acci\u00f3n tiene un final impredecible, siempre alcanza m\u00e1s lejos y pone en relaci\u00f3n y\u00a0 en movimiento m\u00e1s de lo que el agente pod\u00eda prever.\u00a0 Es impredecible, ilimitada en sus efectos e irreversible (a diferencia de los productos del trabajo); pero tambi\u00e9n los humanos con la acci\u00f3n, podemos interrumpir los procesos naturales, sociales e hist\u00f3ricos, puesto que la acci\u00f3n hace aparecer lo in\u00e9dito.\u00a0 La natalidad al introducir algo nuevo en el tiempo de la naturaleza y en el tiempo de la vida cotidiana, nos permite romper con el pasado.\u00a0 Y eso ser\u00e1 importante cuando el pasado sea algo tan dif\u00edcil de asumir como ocurre en el presente en el que a Arendt le ha tocado vivir.\u00a0 Actuar es inaugurar, hacer aparecer por primera vez en p\u00fablico, a\u00f1adir algo propio al mundo, y por eso el mundo es pluralidad : \u201c Mientras que todos los aspectos de la condici\u00f3n humana est\u00e1n de alg\u00fan modo relacionados con la pol\u00edtica, esta pluralidad es espec\u00edficamente la condici\u00f3n (&#8230;) de toda vida pol\u00edtica\u201d\u00a0\u00a0\u00a0 (Arendt, 1993, pp.21-22)<\/p>\n<p>Se ha dicho que cuando act\u00faa, el agente aparece, se muestra y con ello se inicia en lo p\u00fablico, es decir, en\u00a0 lo que es com\u00fan a todos y diferente de lo que cada uno ocupa privadamente.\u00a0 \u201cP\u00fablico\u201d tiene dos sentidos no desligados:\u00a0 el primero, aquello que, apareciendo, puede ser visto y o\u00eddo por todo el mundo y tiene publicidad, por lo que es real lo que se muestra, la apariencia constituye la realidad (como para Heidegger, ser y aparecer coinciden);\u00a0 n\u00f3tese que las pasiones y los pensamientos o las percepciones\u00a0 de los sentidos org\u00e1nicos, o el dolor mismo, son \u00edntimos y privados y s\u00f3lo salen de su oscura existencia cuando se transforman en algo publicable, habitualmente nombrable a trav\u00e9s del lenguaje;\u00a0 de hecho, el que haya otros que dicen ver lo que vemos y o\u00edr lo que o\u00edmos nos asegura la realidad del mundo y de nosotros mismos.\u00a0 El segundo sentido de \u201cp\u00fablico\u201d\u00a0 se refiere al mundo como com\u00fan a todos, distinto de la Tierra o naturaleza como condici\u00f3n de la vida org\u00e1nica;\u00a0 el mundo hecho por el hombre, con sus objetos fabricados y con los asuntos que afectan a quienes en \u00e9l viven, y donde nosotros nos hallamos y nos diferenciamos y relacionamos con los otros.\u00a0 Al actuar, aparecemos en ese mundo com\u00fan:\u00a0 yo aparezco ante los otros como los otros aparecen ante m\u00ed.<\/p>\n<p>Como se est\u00e1 viendo,\u00a0 para cada actividad hay un espacio propio, el privado es el hogar y la familia donde se realiza la labor propia del ciclo vital de las necesidades, y las relaciones que all\u00ed\u00a0 se establecen son de violencia pues eso es lo que\u00a0 nos permite dominar la necesidad.\u00a0 No hay ah\u00ed, pues, ni libertad ni igualdad, pues en lo privado se mantiene la desigualdad propia de la naturaleza.\u00a0 S\u00f3lo las relaciones que se dan en el espacio p\u00fablico pueden darse entre iguales, pues el espacio p\u00fablico es quien ha creado y permitido la igualdad que hemos percibido una vez que ha aflorado la pluralidad (la igualdad nada tiene que ver con una \u201craza\u201d ni con nada natural, sino con el \u201cderecho a tener derechos\u201d que hablan y act\u00faan y se reconocen como humanos).\u00a0\u00a0 Con eso no se afirma que Arendt considere innecesaria la esfera privada, sino que la considera importante en la medida\u00a0 en que, al estar fuera del mundo com\u00fan, supone un reducto de lo seguro y oculto, donde nada queda expuesto a la publicidad generada por la presencia de los otros, que puede llegar a ser tan inc\u00f3moda.\u00a0 \u00c9se es el territorio de las emociones y las pasiones, que, por otro lado, no deben emerger a la esfera p\u00fablica.\u00a0 Ese es el error que -a ojos de nuestra autora- se cometi\u00f3 cuando, durante la Revoluci\u00f3n Francesa, la compasi\u00f3n y la piedad fueron ensalzadas como principios del actuar pol\u00edtico, con lo que la revoluci\u00f3n no se encamin\u00f3 hacia el nacimiento de un nuevo cuerpo pol\u00edtico -como deber\u00eda haber ocurrido pues \u00e9se es el fin de las revoluciones-, sino a solucionar problemas de necesidad y miseria propios de un \u00e1mbito distinto del pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Todas las actividades humanas est\u00e1n condicionadas por el hecho de que los hombres viven juntos, si bien es s\u00f3lo la acci\u00f3n lo que no cabe ni siquiera imaginarse fuera de la sociedad de los hombres:\u00a0\u00a0 \u201cEsta relaci\u00f3n especial entre acci\u00f3n y estar juntos parece justificar plenamente la primitiva traducci\u00f3n del zoon politikon aristot\u00e9lico por animal socialis, que ya se encuentra en S\u00e9neca, y que luego se convirti\u00f3 en la traducci\u00f3n modelo a trav\u00e9s de santo Tom\u00e1s: homo est narualiter politicous, id est, socialis (\u201cel hombre es pol\u00edtico por naturaleza, esto es, social\u201d)\u201d (Arendt, 1993, pp. 37-38). La actividad de la labor no requiere la presencia de otro, aunque un ser laborando en completa soledad no ser\u00eda humano , sino un animal laborans en el sentido m\u00e1s literal de la palabra.\u00a0 Si imagin\u00e1semos a un hombre que trabajara, fabricara y construyera un mundo que s\u00f3lo \u00e9l habitara, ese supuesto hombre seguir\u00eda siendo un fabricador, aunque no homo faber;\u00a0 habr\u00eda perdido su espec\u00edfica cualidad humana y m\u00e1s bien ser\u00eda un dios o un demiurgo.\u00a0 S\u00f3lo la acci\u00f3n es prerrogativa exclusiva del hombre;\u00a0 ni una bestia ni un dios la realizar\u00edan, y s\u00f3lo \u00e9sta depende por entero de la constante presencia de los dem\u00e1s.\u00a0\u00a0 Adem\u00e1s s\u00f3lo ese hombre de la vida activa puede ser responsable, solidario, en conversaci\u00f3n siempre con los dem\u00e1s y\u00a0 dispuesto a consolidar con ellos una vida en res publica \u00a0(las otras formas de actividad -el trabajo y la obra- sobreviven y hasta medran bajo tiran\u00edas y dominaciones de toda suerte, pero la vita activa, -como veremos m\u00e1s adelante- s\u00f3lo florece en la rep\u00fablica.).<\/p>\n<p>Con este actuar y aparecerse nace la posibilidad de hallar una unidad de sentido, de\u00a0 hallar algo com\u00fan a una pluralidad de existencias humanas.\u00a0 As\u00ed, la unidad del mundo se obtiene mediante la pluralidad, mediante la multiplicidad de perspectivas.\u00a0\u00a0 Se ve pues que se habla de perspectivas -resuena aqu\u00ed Nietzsche-, por lo que el mundo entendido como una totalidad objetiva de sentido es imposible; toda perspectiva, es siempre de uno, singular.\u00a0 No hay posibilidad de un sentido del mundo que contenga toda perspectiva.<\/p>\n<p><strong>2.4\u00a0\u00a0 El mundo y el sentido com\u00fan.<\/strong><\/p>\n<p>Hannah Arendt habla del sentido com\u00fan no como un sentido ligado a la percepci\u00f3n org\u00e1nica, sino como lo que me conduce a un mundo compartido con los otros. \u00a0Este sentido com\u00fan es activo (la percepci\u00f3n de los cinco sentidos -que es pasiva- es\u00a0 privada), pues es capaz de dotar de un contexto unificante a las percepciones singulares.\u00a0 N\u00f3tese que nada es m\u00e1s particular que la experiencia sensible (pensemos en un dolor f\u00edsico agudo).\u00a0 Por lo que s\u00f3lo nos podemos fiar de la experiencia sensible, porque\u00a0 el sentido com\u00fan -a diferencia de los particulares- es com\u00fan a todos.\u00a0 No es que los otros sentidos sean \u201csubjetivos\u201d en el sentido de la duda cartesiana, pues apuntan a \u201cobjetos\u201d, es decir, se dirigen al mundo que es el \u00fanico lugar en que funcionan;\u00a0 pero nos dirigen como particulares.\u00a0 Lo que muestra que hay otros hombres, que estamos con otros, es nuestro sentido com\u00fan, con lo que este sentido com\u00fan deviene claramente pol\u00edtico, pues es el que nos permite controlar las experiencias de los cinco sentidos de manera que resulte un mundo \u201ccom\u00fan\u201d en\u00a0 el que podemos funcionar con nuestros sentidos particulares.\u00a0 Para el mismo conocer los objetos como objetos de una tendencia sensible, se requiere del \u201csentido com\u00fan\u201d convirti\u00e9ndose as\u00ed el objetos de una intenci\u00f3n, de una tendencia, en una cosa \u201centre\u201d los hombres, que puede \u201chablarse\u201d, comentarse, admirarse.<\/p>\n<p>Por tanto, la condici\u00f3n de la vida humana no es tener \u201cante s\u00ed\u201d el mundo, sino estar en el mundo;\u00a0 y ese \u201cestar\u201d es absolutamente pr\u00e1ctico, puesto que este mundo en el que el hombres est\u00e1 no es un mundo de ideas o de conceptos, sino de acciones y acontecimientos que cambian el mundo.\u00a0 Y fij\u00e9monos que lo importante es la simple actuaci\u00f3n, es la ejecuci\u00f3n, no los fines o la motivaci\u00f3n.\u00a0 Veremos m\u00e1s adelante las consecuencias de todo esto.<\/p>\n<p>Como la acci\u00f3n siempre es constitutivamente relaci\u00f3n, al actuar los hombres entran en una intersecci\u00f3n de relaciones, en un estar-en-el-mundo (nos alejamos -con ello-, de nuevo, del subjetivismo o posible solipsismo cartesiano).\u00a0 Y en ese estar y en ese discurso se manifiestan los intereses de cada uno por objetos materiales y mundanos, pues\u00a0 se refieren al mundo objetivo de cosas en el que vivimos.\u00a0 Literalmente, intereses:\u00a0 inter-est, lo que est\u00e1 entre las personas, luego puede ponerlas en relaci\u00f3n.\u00a0 No hay comunicaci\u00f3n directa de sujetos sin el mundo del sentido com\u00fan.<\/p>\n<p><strong>2.5\u00a0\u00a0 Acci\u00f3n, libertad y responsabilidad.<\/strong><\/p>\n<p>Como se ha dicho las caracter\u00edsticas de la acci\u00f3n humana son la absoluta libertad , la irrever-sibilidad y la impredecibilidad, y las tres van ligadas.\u00a0 Luego cuando se inicia la acci\u00f3n nada puede determinar previamente ni el desencadenamiento ni la propia acci\u00f3n, no hay cadenas, categor\u00edas, esencias, valores que condicionen la acci\u00f3n, la acci\u00f3n es absolutamente libre (como es absolutamente libre el actuar o no).\u00a0 Tambi\u00e9n est\u00e1 huyendo Arendt con ello de\u00a0 todo lo que suponga identidades colectivas, ya se basen en razas, religiones o cualquier forma de comunitarismo, al tiempo que rechazar\u00e1 la identidad como un instrumento utilizado por el totalitarismo para mantenerse en el poder y ahuyentar la reflexi\u00f3n.\u00a0 No hay naturaleza ni identidad, sino pluralidad y espacio p\u00fablico donde cada individuo se muestra libremente.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n es libre, ahora bien, una vez la acci\u00f3n ha sido puesta en el mundo, en ese mundo constituido por el propio actuar humano, ya no hay vuelta atr\u00e1s, las otras acciones que nuestra acci\u00f3n lleve al mundo son absolutamente imprevisibles pues todo el resto de acciones humanas son tan libres como la primera.\u00a0 Eso no debe frenar la acci\u00f3n, sino hacernos conscientes de nuestra responsabilidad.\u00a0 Y esto quiere decir, por una parte, que\u00a0 la responsabilidad siempre es individual, nunca colectiva -aunque como mi acci\u00f3n est\u00e1 en el mundo, el sentido del actuar no es s\u00f3lo del que act\u00faa, ya no est\u00e1 en sus manos, se\u00a0 ha dispersado hacia el mundo- (veremos qu\u00e9 importancia tendr\u00e1n ambas cosas m\u00e1s adelante cuando analicemos el totalitarismo). Por la otra parte, nuestra autora destaca que el determinismo no es real en el campo de las acciones humanas, y la creencia en que una ley pueda explicar las acciones realizadas es absurda y muestra la diferencia entre el \u00e1mbito de la ciencia, de las verdades del conocimiento, de las leyes y el \u00e1mbito del actuar humano;\u00a0 todo intento de explicar la conducta humana mediante causas o leyes, y, por tanto, todo intento de predecir la conducta humana (como pretende la sociolog\u00eda y, a veces tambi\u00e9n alguna psicolog\u00eda) no es sino un af\u00e1n positivista por alcanzar una realidad de una naturaleza diferente.\u00a0 Recu\u00e9rdese que la ciencia puede decirnos qu\u00e9 soy, pero no qui\u00e9n\u00a0 soy;\u00a0 qui\u00e9n soy ser\u00e1 el resultado de mi actuar, luego s\u00f3lo podr\u00e1 ser narrado, no cient\u00edficamente demostrado.\u00a0 Se ve aqu\u00ed la importancia de la narraci\u00f3n de los hechos y de la historia para Arendt, como el lugar donde los hechos reflejan su aparecerse, donde la realidad puede ser re-constituida.\u00a0 Sin embargo la concepci\u00f3n arendtiana de la historia no acepta que \u00e9sta tenga un \u201ch\u00e9roe\u201d reconocible y responsable de todos los resultados de las acciones que ha realizado.\u00a0 La\u00a0 concepci\u00f3n de la historia que intenta explicar los hechos hist\u00f3ricos como efectos de una causa que identifica con la acci\u00f3n intencionada de un sujeto es s\u00f3lo una construcci\u00f3n te\u00f3rica posterior, luego no refleja la realidad.\u00a0 La historia se parece m\u00e1s a la narraci\u00f3n o al teatro, que a la ciencia.\u00a0 Por ello mismo tambi\u00e9n Arendt huye de las teor\u00edas, lo importante es el hecho, el fen\u00f3meno que debe ser comprendido (se ha apuntado que nuestra autora utiliza el\u00a0 m\u00e9todo fenomenol\u00f3gico).<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> La vida del esp\u00edritu<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Hasta aqu\u00ed se ha revisado el planteamiento arendtiano de la vita activa (labor, trabajo y acci\u00f3n), pero en su \u00faltima \u00e9poca nuestra autora pareci\u00f3 volver a interesarse por la vida contemplativa y por las actividades del esp\u00edritu (mind) sin que eso implicase una vuelta a la filosof\u00eda m\u00e1s pura o m\u00e1s desligada de la realidad, filosof\u00eda de la que nuestra autora renegaba;\u00a0 en\u00a0 Sobre el esp\u00edritu (1978) -obra inacabada y publicada p\u00f3stumamente, aunque se conoce el material con el que la preparaba, inspirado en la cr\u00edtica del juicio kantiana- proyectaba estudiar a fondo las tres actividades del esp\u00edritu:\u00a0 el pensamiento, la voluntad y el juicio, aunque siempre ligadas a la acci\u00f3n y por lo tanto no alej\u00e1ndose del pensamiento sobre la pol\u00edtica, puesto que -como hemos visto- la acci\u00f3n es pol\u00edtica.\u00a0 Luego interesa el pensamiento centrado en la acci\u00f3n, comprender la acci\u00f3n, pensar sobre lo que se hace.<\/p>\n<p><strong>3.1\u00a0 Pensamiento y acci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>El punto de partida arendtiano para esta compresi\u00f3n es darnos cuenta de que estamos en una \u00e9poca donde lo que hasta ahora hab\u00eda parecido fijado en la moral se ha derrumbado,\u00a0 ya no tenemos moral entendida como un conjunto de reglas claras y seguras que\u00a0 nos permitan distinguir ente el bien y el mal;\u00a0 el horror de la Segunda Guerra Mundial y\u00a0 la posterior industrializaci\u00f3n masiva que alterar\u00eda las formas de vida tradicionales, produjeron una destrucci\u00f3n de los valores morales tradicionales.\u00a0 Ya no tenemos valores ni reglas, el sentido com\u00fan que permitir\u00eda sentir en comunidad, dentro de la comunidad, ha trastabillado, luego habremos de acostumbrarnos a \u201cpensar sin barandillas\u201d, sin estructuras s\u00f3lidas que nos puedan decir cuando no equivocamos.\u00a0 Hay que partir de las experiencias concretas, de lo singular, para llegar a tener una conciencia moral que nos permita\u00a0 formarnos convicciones morales sobre el mundo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed Arendt se distancia de Kant, para quien el juicio moral part\u00eda de principios generales -que la Raz\u00f3n Pr\u00e1ctica hallaba- que permitir\u00edan subsumir la acci\u00f3n concreta;\u00a0 para nuestra autora, primero, ya lo sabemos, no existen esos principios generales, y , segundo, esos principios generales nos impedir\u00edan observar y valorar la riqueza y la diversidad de la realidad, nos impedir\u00edan pensar.\u00a0 Si las normas nos dicen lo que hay que hacer, no pensamos, o s\u00f3lo pensamos lo que se debe pensar (estamos ante el pensamiento \u00fanico).\u00a0 Si todo est\u00e1 ya pensado, entonces el individuo es superfluo (veremos m\u00e1s adelante que eso es lo que buscaron los totalitarismos, y eso es lo que le pas\u00f3 a Eichmann), cuando en verdad es el individuo el que debe realizar el \u201cjuicio moral\u201d reflexionante \u201cque permita ver lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal, lo que es justo o no, distinguir un acto bueno de uno malo.\u00a0 Pero \u00bfc\u00f3mo hacer eso si no tenemos barandillas que nos indiquen si vamos bien o no?\u00a0\u00a0 Partiendo siempre de las experiencias, del an\u00e1lisis de lo concreto, para salirnos de ello y contemplarlo desde fuera;\u00a0 el pensamiento es tomar distancia del mundo (aunque sin abandonarlo jam\u00e1s) para buscarle sentido.<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo se produce ese distanciamiento que requiere el pensamiento?\u00a0\u00a0 En el pensamiento el yo se divide en dos y dialoga consigo mismo, el pensar es reflexividad, el di\u00e1logo sin sonido entre y y yo mismo (el t\u00e9rmino \u201cconciencia\u201d nos remite a \u201cconocer con\u201d).\u00a0 Fij\u00e9monos que, como di\u00e1logo, el pensamiento es \u201chablado\u201d (en silencio o de viva voz, esto es, no necesariamente comunicado, aunque su naturaleza sea siempre \u00e9sta, es decir,\u00a0 la de ser comunicable, el pensamiento es para la comunicaci\u00f3n no para el aislamiento).\u00a0 Ese di\u00e1logo de mi yo contra yo mismo, parte de un nacimiento, de una natalidad, nace en el momento exacto en que una voz interior se distancia de mi yo para discrepar, para mostrar la diferencia y la alteridad (cuando el yo se separa de lo que ha visto a primera vista y duda y piensa) y yo estoy dispuesto a escucharla.\u00a0\u00a0 Esa dualidad, esa duplicidad original (two-in-one) de cada individuo, nos recuerda de nuevo que no hay identidad, ni original ni terminal, que somos un hacerse.\u00a0 Cuando nace esa otra voz, ese otro yo mismo, tenemos experiencia de la disensi\u00f3n interior y esa disensi\u00f3n en la dualidad es precisamente lo que nos incita a buscar la no contradicci\u00f3n, pues la dualidad s\u00f3lo halla bienestar cuando la contradicci\u00f3n es resuelta.<\/p>\n<p><strong>3.2\u00a0 Pensamiento y voluntad.<\/strong><\/p>\n<p>Y ah\u00ed se conectan las dos facultades del esp\u00edritu, pensamiento y voluntad, pues el sentido de la \u00e9tica es que el querer, la voluntad, no se halle en conflicto consigo misma.\u00a0 La voluntad es la que forja el yo duradero, es la \u00fanica que persigue una identidad que nos permita juzgar, y ver si algo armoniza y es coherente con lo que queremos ser.\u00a0 Por eso Arendt piensa que hay que educar la voluntad de los d\u00e9biles para que tengan un car\u00e1cter; en el art\u00edculo La crisis de la Educaci\u00f3n defiende la gran importancia que \u00e9sta tiene y afirma que los adultos debemos recuperar el valor de educar y asumir la autoridad sobre los m\u00e1s j\u00f3venes sin abandonarlos en su mundo en donde no ser\u00e1n capaces de tomar decisiones, pues su voluntad a\u00fan no ha sido forjada.\u00a0 Hay que educar para ayudar a los j\u00f3venes a elegir y eso no es f\u00e1cil cuando, por un lado, no estamos acostumbrados y cuando no tenemos valores que nos permitan apoyar nuestro pensamiento y dirigirlo; y, por otro lado, hemos sido formados en el pensamiento cient\u00edfico cuyo positivismo -ya se ha apuntado- nos lleva a temer no hallar la respuesta verdadera, a\u00fan tras haber reflexionado, nos da miedo equivocarnos;\u00a0 pensar no es garant\u00eda de acierto (su maestro Heiddegger, pens\u00f3 y se equivoc\u00f3).<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> El \u00e1mbito de la moralidad<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>4.1\u00a0 Moral y coherencia.<\/strong><\/p>\n<p>Hay que reparar aqu\u00ed en que si el peor mal es el mal interior, la escisi\u00f3n interna (es preferible el mal exterior), es mejor que yo tenga que desaprobar al mundo o que el mundo tenga que desaprobarme a m\u00ed,\u00a0 a que yo tenga que desaprobarme a m\u00ed mismo.\u00a0\u00a0 As\u00ed, el principio de la moralidad es la ausencia de contradicci\u00f3n interna;\u00a0 aquello que no provoque contradicci\u00f3n entre las dos voces, la del yo y la del yo mismo, es lo que nos evita hacer el mal.\u00a0 Queda pues bien claro que el pensar queda con ello enaltecido:\u00a0 el peor mal existente es el que han provocado los que dejaron de pensar, pues quien no establece ese di\u00e1logo interior puede causar el mal sin temor en la medida en que no se le despierta el malestar que produce la contradicci\u00f3n interior;\u00a0 no tendr\u00e1 remordimientos y podr\u00e1 cometer cualquier delito pues sabe que lo olvidar\u00e1.\u00a0 Ah\u00ed est\u00e1 la banalidad del mal.<\/p>\n<p>Como se ha dicho, la naturaleza del pensamiento es el ser comunicable, el pensar es lenguaje, por lo que el pensamiento apunta ya a los\u00a0 otros, desde el pensar individual hasta lo compartido con otros, en la kantiana \u201cmentalidad ampliada\u201d:\u00a0 para que el pensamiento sea cr\u00edtico, debe quedar expuesto a las opiniones de los dem\u00e1s, pues s\u00f3lo con ello\u00a0 puede ganar la imparcialidad que el pensar meramente subjetivo de los intereses individuales no ten\u00eda.\u00a0\u00a0 La mentalidad amplia me permite darme cuenta de si he \u201csecuestrado\u201d un juicio para adapt\u00e1rmelo a mi significado (interesado) o si, al comparar mi juicio con\u00a0 otros juicios, \u00e9ste pasa la prueba de la imparcialidad, abandon\u00e1ndose entonces el mero inter\u00e9s propio, la mera identidad, para alcanzar la diversidad, la pluralidad (no la multiculturalidad, pues Arendt habla de individuos, no de culturas, s\u00f3lo los individuos piensan, no las culturas, s\u00f3lo los individuos pueden ser amados, no las culturas.\u00a0\u00a0 En la entrevista que le hizo\u00a0 Gaus afirm\u00f3:\u00a0 \u201cNunca en mi vida he amado a ning\u00fan pueblo o colectivo, ni al pueblo alem\u00e1n, ni al franc\u00e9s, ni al americano, ni a la clase trabajadora ni a nada de este orden\u00a0 (&#8230;)\u00a0 este amor a los jud\u00edos, siendo como soy jud\u00eda, a m\u00ed me resultar\u00eda sospechoso\u201d<\/p>\n<p><strong>4.2\u00a0 El juicio moral.<\/strong><\/p>\n<p>Este paso de lo particular a lo otro, a lo diverso, est\u00e1 inspirado en el juicio est\u00e9tico, en el juicio kantiano del gusto cuya m\u00e1xima subjetiva exige la universalidad, lo compartido (me puede agradar un cuadro pintado por mi hijo, pero mi gusto deber\u00eda tender hacia las cualidades de las obras cl\u00e1sicas, compartidas, no perecederas que explican porqu\u00e9 Las meninas cuelgan de un museo, mientras que el cuadro de mi hijo, no).\u00a0 La \u00e9tica va as\u00ed de lo particular a lo comunitario, llegando hasta el mundo com\u00fan donde el sentido com\u00fan compartible permite convertir el \u201cme gusta\u201d, el \u201cme interesa\u201d o el \u201cme duele\u201d en algo de la comunidad (veamos que el dolor del pie es privado, pero la acci\u00f3n \u201cme duele el pie\u201d es p\u00fablica y cualquiera puede entenderla).\u00a0 Que pueda convertirse en algo de la comunidad no garantiza en absoluto la unanimidad ni el acuerdo, solamente muestra el querer vivir con otros.<\/p>\n<p>Es importante ver que al emitir el juicio moral, el individuo, por una parte se elige a s\u00ed mismo, elige c\u00f3mo quiere ser, qui\u00e9n quiere ser;\u00a0 pero, por otra parte, est\u00e1 eligiendo tambi\u00e9n con qui\u00e9n quiere vivir en la medida en que opta por vivir con aquellos que sean capaces -a su vez- de pensar y juzgar el mundo conjuntamente.\u00a0\u00a0\u00a0 Ese juzgar conjuntamente necesita de la mentalidad ampliada que te exige abandonar tu lugar como actor y ponerte en el lugar del espectador, pensar en el lugar del otro, tener una comunicaci\u00f3n anticipada con el otro con el que s\u00e9 que, al final, deber\u00e9 llegar a un acuerdo (resuena aqu\u00ed Habermas).<\/p>\n<p>Se ha dicho ya que al elegir elegimos qui\u00e9n queremos ser;\u00a0 cuando pensamos nos podemos dar cuenta de qui\u00e9nes ser\u00edamos al elegir, y por tanto, podemos decir:\u00a0 \u201cyo no puedo hacer esto porque yo no quiero ser ese\u201d: est\u00e1s vi\u00e9ndote a t\u00ed mismo y examinando qui\u00e9n quieres ser;\u00a0 el sujeto se escoge a s\u00ed mismo con lo cual se convierte en el modelo de la conciencia moral.\u00a0 Y no s\u00f3lo en el modelo individual, pues al escoger, escoges tambi\u00e9n a los otros, quieres las elecciones que har\u00edan los otros que estuvieran en el mismo lugar de espectadores que t\u00fa. \u00a0Por tanto, con tu elecci\u00f3n eliges a aquellos con los que quieres estar, al tiempo que eliges un modelo de humanidad, lo que deseas que la persona acabe siendo.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, se ha hablado de modelos de acci\u00f3n, de modelos de conciencia, no de principios universales de actuaci\u00f3n que nos permitan subsumir las acciones individuales.\u00a0 Pero si no\u00a0 buscamos principios y reglas racionales inmutables de acci\u00f3n, nos faltar\u00e1n las garant\u00edas para saber si nos equivocamos o no.\u00a0 Efectivamente, sentimos un miedo enorme a juzgar, pues, como se ha dicho, tememos equivocarnos -como tambi\u00e9n Arendt misma se equivoc\u00f3 en ocasiones-, tememos pensar sin barandillas.\u00a0 Arendt nos ilustra la desaz\u00f3n de ese juzgar afirmando que\u00a0 \u201chemos recibido una herencia sin testamento\u201d y eso nos da miedo, nos hace conscientes de nuestra soledad ante el actuar.\u00a0 Es ese miedo el que nos lleva a escondernos tras las causas de la actuaci\u00f3n buscadas, por ejemplo, por la psicolog\u00eda social, que nos tranquilizar\u00eda con sus estad\u00edsticas y sus n\u00fameros.\u00a0 Como ya se ha apuntado, nos hemos educado en la positividad del conocimiento cient\u00edfico (f\u00edsico-matem\u00e1tico) donde la finalidad no es pensar, sino conocer para poder llegar a verdades.\u00a0 Pero en el campo de la moralidad, la universalizaci\u00f3n no puede ser el punto de partida;\u00a0 es m\u00e1s, a nuestra autora no le incomoda la relatividad de las opiniones.\u00a0 Al juzgar nada nos garantizar\u00e1 que nuestro juicio sea el m\u00e1s correcto, no podremos evitar la incertidumbre y el miedo;\u00a0 pero eso, el no tener garant\u00edas de acierto, no nos puede llevar a no pensar.\u00a0 Lo que pretende Arendt es luchar contra la indiferencia moral, contra el pensamiento \u00fanico, contra las opiniones prefabricadas de la sociedad de masas -como comentaremos m\u00e1s abajo-, pensar por uno mismo.\u00a0 De nuevo se escucha su\u00a0 letan\u00eda:\u00a0 \u201cyo s\u00f3lo quiero comprender\u201d.<\/p>\n<p><strong>4.3\u00a0 Del\u00a0 pensar moral a la pol\u00edtica.<\/strong><\/p>\n<p>Como se dijo anteriormente,\u00a0 Arendt piensa que vivimos en un mundo donde se han roto las reglas y no tenemos principios morales universales \u00fanicos propios del mundo com\u00fan.\u00a0 Por lo tanto habr\u00e1 que buscar algunos, pero tampoco ahora se hallar\u00e1 un principio te\u00f3rico general a partir del cual deducir reglas concretas, la teor\u00eda no puede anticiparse a la acci\u00f3n- se deber\u00e1 partir de experiencias concretas y a\u00fan de ejemplos que muevan al pensamiento-.\u00a0 Y el ejemplo por antonomasia de la formaci\u00f3n de la conciencia moral lo toma de S\u00f3crates, cuando afirma:\u00a0 \u201ces preferible padecer una injusticia que cometerla\u201d, es preferible ser v\u00edctima que autor de una injusticia.\u00a0 Para nuestra autora esa afirmaci\u00f3n constituir\u00eda una buena base para el pensamiento moral pues toda teor\u00eda moral que la negase caer\u00eda en una contradicci\u00f3n, con lo cual y de nuevo, la moral es una cuesti\u00f3n de coherencia, de no contradicci\u00f3n de uno consigo mismo.<\/p>\n<p>Afirma Arendt que pensar no es cosa de eruditos -a diferencia del conocer las verdades de la ciencia- ni de ignorantes, ni de elegidos, sino que todos\u00a0 debemos y podemos pensar, por lo que debemos exig\u00edrselo a los otros ya que s\u00f3lo as\u00ed podemos mejorar ese mundo com\u00fan que nace de las acciones compartidas.\u00a0 Al pensar, al alejarnos del mundo desmaterializando las cosas que hay en \u00e9l, ser\u00e1 cuando -parad\u00f3jicamente- m\u00e1s nos demos cuenta de\u00a0 que estamos vivos.\u00a0\u00a0 Pensar, adem\u00e1s de ser un acto pol\u00edtico, resulta liberador, pues en situaciones l\u00edmite, ya se ver\u00e1 m\u00e1s abajo, cuando la mayor\u00eda ha renunciado a pensar, puedes decidir no participar y esa decisi\u00f3n es una decisi\u00f3n pol\u00edtica.\u00a0 El pensamiento es lo que puede guiar mi acci\u00f3n y mi acci\u00f3n siempre afecta a otros, con lo cual todo pensar es un pensar pol\u00edtico.\u00a0 Y la consecuencia de no pensar o de no pensar pol\u00edticamente -como si los otros no existieran o no pensaran- es el mal.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong> La existencia del mal<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>5.1\u00a0 El mal radical y el mal banal.<\/strong><\/p>\n<p>En cuanto a la existencia del mal, el mal puede existir de dos maneras:\u00a0 como mal radical, como mal deliberado, que se produce cuando, a\u00fan habiendo pensamiento, el individuo siente la se\u00f1al que le advierte, que le alerta ante la contradicci\u00f3n interior, pero no le hace caso.\u00a0 Plat\u00f3n lo explic\u00f3 como la falta de equilibrio entre las tres almas, pero pens\u00f3 que era fruto de la ignorancia, y que se curaba con la justicia y con la educaci\u00f3n que consideraba medicina y gimnasia del alma.\u00a0 Para nuestra autora, ese mal s\u00f3lo puede corregirse con la pol\u00edtica, en la medida en que s\u00f3lo \u00e9sta nos muestra la necesidad de contar con los otros, de o\u00edr cu\u00e1l ser\u00eda su pensamiento.\u00a0 Eso es lo que acabar\u00e1 d\u00e1ndose en el totalitarismo, que se analizar\u00e1 m\u00e1s abajo.<br \/>\nPero existe otro tipo de mal que procede de no pensar, luego de no sentir esa se\u00f1al de alerta que avisa de la contradicci\u00f3n interna, y que es propio de aquel que es uno tambi\u00e9n en su interior.\u00a0\u00a0 Es el mal banal.<\/p>\n<p><strong>5.2\u00a0\u00a0 Eichmann y la banalidad del mal.<\/strong><\/p>\n<p>La idea del mal banal, de la banalidad del mal, la defiende Arendt en el libro Eichmann en Jerusalen.\u00a0 Un estudio sobre la banalidad del mal (1961) que public\u00f3 tras el juicio a Eichmann, (ensayo por el que fue criticada en la medida en que destacaba la pasividad jud\u00eda que hab\u00eda facilitado el genocidio).\u00a0\u00a0 Adolf\u00a0 Eichmann fue teniente coronel de las SS y uno de los m\u00e1ximos responsables de la \u201csoluci\u00f3n final\u201d nazi para acabar con \u201cla cuesti\u00f3n jud\u00eda\u201d mediante el exterminio masivo y organizado de los jud\u00edos entre 1942 y 1945.\u00a0 Eichmann fue un experto administrador y un vigilante funcionario\u00a0 de la organizaci\u00f3n de deport\u00f3 a millones de jud\u00edos hacia su matadero.\u00a0\u00a0 Tras la derrota nazi, huy\u00f3 a Argentina, de donde fue secuestrado por un comando especial de la inteligencia israel\u00ed -violando las normas de derecho internacional- y juzgado en Jerusal\u00e9n en 1961.\u00a0 Arendt sigui\u00f3 el proceso in situ y con el\u00a0 material recogido elabor\u00f3 el pol\u00e9mico informe donde rechaz\u00f3 que Eichmann tuviese una perversa o cruel personalidad criminal;\u00a0 Eichman era una persona mediocre, de inteligencia mediocre que, habiendo fracasado en la vida civil ingres\u00f3 en el Partido Nacional Socialista alem\u00e1n, en el ej\u00e9rcito y finalmente en las SS en donde fue transferido a departamento de \u201cevacuaci\u00f3n y emigraci\u00f3n\u201d en el que se familiariz\u00f3 con el trato con jud\u00edos, a los que no s\u00f3lo no odiaba, sino de los que admiraba su \u201cidealismo\u201dsionista.\u00a0 Por tanto, Eichmann fue un funcionario que cumpl\u00eda eficazmente las \u00f3rdenes que le ven\u00edan desde arriba -ni siquiera se hallaba impregnado de la ideolog\u00eda nazi- y que no tuvo nada que ver en la ideaci\u00f3n de la \u201csoluci\u00f3n final\u201d, por lo que era un pelele en el que \u201cno se ocultaba el demonio\u201d ni actuaba por envidia, debilidad, odio o deseo, a diferencia de Hitler o Himmler a quienes guiaba el \u201cmal radical\u201d.\u00a0 Eichmann no pensaba, se aten\u00eda a las \u00f3rdenes, por lo que ejecutarlas no le planteaba problemas morales;\u00a0 para \u00e9l era legal, y, como no pensaba, no se imagin\u00f3 las consecuencias ni el alcance de lo que estaba organizando.<\/p>\n<p>Sin embargo, para Arendt, Eichmann es culpable pues secund\u00f3 y ejecut\u00f3 las \u00f3rdenes de un Estado criminal con celo funcionarial (Kant dijo que la moralidad pasa por el respeto a la ley,\u00a0 Arendt a\u00f1ade: siempre que la ley sea respetable).\u00a0 No escuch\u00f3 la se\u00f1al de alarma que deber\u00eda haberle anunciado la batalla entre su propio yo y su yo mismo, pues no pens\u00f3, por lo que tampoco pudo anticipar qu\u00e9 tipo de persona iba a acabar siendo.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><strong> An\u00e1lisis del totalitarismo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Se ha hablado ya del mal radical o del mal absoluto que condujo a que pasara lo que no habr\u00eda debido suceder, aquello con lo que no podemos reconciliarnos ni podemos pasar de largo en silencio.\u00a0\u00a0 Este tema lo hab\u00eda planteado previamente la autora que nos ocupa en la obra que le dio fama, Los or\u00edgenes del totalitarismo (1951).\u00a0 En ella analiz\u00f3 el fen\u00f3meno del totalitarismo como algo novedoso del s. XX en la medida en que se basaba en una forma in\u00e9dita de dominaci\u00f3n total del hombre que abarca a la condici\u00f3n humana en su conjunto, y que, como nueva forma de dominaci\u00f3n, no reconoce la propia humanidad de los hombres y de su mundo.\u00a0 Y eso no se hab\u00eda dado en ninguna otra forma de tiran\u00eda o de dictadura, cuyos objetivos eran la persecuci\u00f3n de las libertades civiles y pol\u00edticas, y que una vez conseguidos los objetivos, consolidado el r\u00e9gimen y controlada la oposici\u00f3n,\u00a0 trataban simplemente\u00a0 de mantenerse.<\/p>\n<p><strong>6.1\u00a0 Los or\u00edgenes del totalitarismo.<\/strong><\/p>\n<p>Esa terrible novedad del totalitarismo que supuso una ruptura total con nuestras\u00a0 tradiciones, acab\u00f3 con nuestros criterios de juicio moral, \u00e9tico, pol\u00edtico y jur\u00eddico;\u00a0 y las categor\u00edas con las que pens\u00e1bamos -como gobierno legal o ilegal, poder leg\u00edtimo o arbitrario- quedaban destrozadas.\u00a0 Hab\u00edamos recibido\u00a0 \u201cuna herencia sin testamento\u201d en la medida en que el totalitarismo hab\u00eda supuesto la p\u00e9rdida de lo pol\u00edtico, y con ello, la p\u00e9rdida de lo humano.<\/p>\n<p>La obra Los or\u00edgenes del totalitarismo tiene tres partes en las que se analizan el antisemitismo, el imperialismo y finalmente el totalitarismo, del que, seg\u00fan nuestra autora, se hab\u00edan dado dos manifestaciones:\u00a0 el nazismo y el estalinismo (afirmaci\u00f3n harto pol\u00e9mica en su \u00e9poca).\u00a0 Veamos ahora los elementos (alguno de ellos pueden hallarse en el XVIII) cuya confluencia nos ayuda a comprender\u00a0 la \u201ccristalizaci\u00f3n\u201d del totalitarismo;\u00a0 y decimos elementos y no causas, pues recordemos, por un lado, que no hay determinismo en las acciones humanas, luego tampoco en la historia; y, por otro lado, a\u00f1adamos que no existe tampoco \u201cesencia\u201d de totalitarismo antes de aparecer;\u00a0 y apuntemos finalmente que para Arendt el acontecimiento del totalitarismo es mayor que los elementos que lo componen. As\u00ed pues los elementos que confluyen son el antisemitismo, la decadencia del estado-naci\u00f3n, el racismo y su concepto limitador de humanidad, el expansionismo propio de los imperialismos, la alianza entre el capital y la plebe, las masas.<br \/>\nEn cuanto al imperialismo, \u00a0Arendt lo presenta como la acci\u00f3n pol\u00edtica del Estado movida por motivos econ\u00f3micos relacionados con la emancipaci\u00f3n de la burgues\u00eda que pugna con las monarqu\u00edas existentes para invertir los capitales excedentes en otros territorios;\u00a0 pero, seg\u00fan nuestra autora, los estados-naci\u00f3n europeos\u00a0 del XIX no eran adecuados a esa expansi\u00f3n en la medida en que se asentaban en la legitimidad de una ley com\u00fan que reconoc\u00eda t\u00e1citamente una poblaci\u00f3n b\u00e1sicamente homog\u00e9nea, donde los poblaciones ahora dominadas no encajaban;\u00a0 es esa tensi\u00f3n la que obligaba a diferenciar\u00a0 las instituciones del estado colonizador de las de la naci\u00f3n colonizada.\u00a0 Esa tensi\u00f3n estructural era la que daba lugar al racismo cuando se desplazaban las lealtades y los s\u00edmbolos desde la naci\u00f3n a la raza:\u00a0 desde la conciencia de pertenecer a un Estado civilizado que reconoce leyes universales, a la conciencia de pertenecer a una raza superior.\u00a0 Por otra parte, durante el XIX tampoco se lleg\u00f3 realmente a la homogeneizaci\u00f3n que en clave te\u00f3rica legitimaba el estado, pues las clases o sectores sociales no consiguieron una integraci\u00f3n pac\u00edfica, luego cada clase proyect\u00f3 ese conflicto contra el propio estado alimentando as\u00ed el antisemitismo que defend\u00eda que los jud\u00edos como grupo humano imped\u00edan la integraci\u00f3n interna del Estado:\u00a0 \u201cel antisemitismo pol\u00edtico se desarroll\u00f3 porque los jud\u00edos eran un cuerpo separado, mientras que la discriminaci\u00f3n social surgi\u00f3 a consecuencia de la creciente igualdad de los jud\u00edos respecto de los dem\u00e1s grupos\u201d (Arendt, 2009, p. 126)<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del imperialismo ultramarino, Arendt se\u00f1ala un \u201cimperialismo continental\u201d que da lugar en Europa al pangermanismo y al paneslavismo -que aspiraban, ambos, a unificar pol\u00edticamente a pueblos dispersos de Centroeuropa y de Europa oriental-, nacidos antes de 1870 y que tienden a desaparecer tras la primera guerra mundial, pero que ayudan a entender el nazismo y el bolchevismo que vendr\u00e1n (recordemos que tanto el imperio austro-h\u00fangaro como el ruso hab\u00edan quedado fuera de la repartici\u00f3n imperialista).\u00a0 Estos panmovimientos que planteaban la existencia de una comunidad popular diferente a la que el estado-naci\u00f3n proteg\u00eda, transmit\u00edan una hostilidad destructiva hacia el estado-naci\u00f3n mismo.\u00a0 La tesis arendtiana es que el imperialismo europeo (detalladamente documentado en la obra) tiene mayor relevancia y significado que el antisemitismo a la hora de comprender los or\u00edgenes del totalitarismo, y que ambos elementos, ninguno de ellos totalitario por s\u00ed mismo, ayudaron a experimentar nuevos pr\u00e1cticas de dominaci\u00f3n y nuevas justificaciones de la violencia.<\/p>\n<p><strong>6.2\u00a0 Totalitarismo y ley.<\/strong><\/p>\n<p>La cristalizaci\u00f3n del fen\u00f3meno del totalitarismo lo convierte en un r\u00e9gimen que sigue leyes suprahumanas que rigen el universo:\u00a0 las leyes de la Naturaleza y su desarrollo en el fascismo, y las de la Historia y su desarrollo en el estalinismo;\u00a0 y por ello ambos afirman perseguir alcanzar la Humanidad y plasmar la justicia en la tierra.<\/p>\n<p>Las ideolog\u00edas totalitarias explican el pasado y anticipan el futuro, son redondas, cerradas, no hay lugar para la impredecibilidad de la acci\u00f3n humana, luego hay que\u00a0 negarla;\u00a0 se trata de transformar la propia naturaleza humana para acomodarla a la Idea, sea \u00e9sta la Naturaleza o la Historia.\u00a0 Una vez esto aceptado, el hombre, el individuo se vuelve superfluo, solo es un engranaje, luego queda eliminada la pluralidad, la espontaneidad y la imprevisibilidad caracter\u00edstica de los seres humanos, y \u00e9stos quedan reducidos entonces a pura animalidad.\u00a0\u00a0 Con ello desaparece la esfera de la pol\u00edtica.\u00a0\u00a0 La ideolog\u00eda -l\u00f3gica de la idea- explica la realidad, luego hay que desconfiar de los sentidos y de las propias convicciones en ellos basadas, de los hechos que no se acomodan a la teor\u00eda y de los que \u00e9sta ya no depende (Trosky puede desaparecer de los textos de historia y de\u00a0 las fotos, si la teor\u00eda lo requiere).<\/p>\n<p>Sobre todos estos supuestos, el l\u00edder totalitario no es un tirano, sino alguien que para seguir las leyes supremas puede saltarse las leyes positivas -que siempre quedar\u00e1n en segundo plano pues depender\u00e1n de aqu\u00e9llas- y el resto de los dirigentes no ser\u00e1n sino meros ejecutores.\u00a0 Y ah\u00ed est\u00e1 la clave de la dominaci\u00f3n:\u00a0 una vez que los hombres han sido despose\u00eddos de su condici\u00f3n humana (no deben pensar, no deben juzgar, la ley regir\u00e1) son ya meros instrumentos que mediante el terror se pondr\u00e1n al servicio de la idea.\u00a0 Por ello, los campos de concentraci\u00f3n son un resultado l\u00f3gico del gobierno totalitario, y si los que all\u00ed se hallan son prescindibles, es l\u00f3gico \u00a0que sean eliminados:\u00a0 \u201cLa insana fabricaci\u00f3n en masa de cad\u00e1veres es precedida por la preparaci\u00f3n, hist\u00f3rica y pol\u00edticamente inteligible, de cad\u00e1veres vivientes\u201d (Arendt, 2009, p. 601)<\/p>\n<p>Este sistema del terror totalitario s\u00f3lo puede cuajar en una sociedad en donde el hombre viva ya de hecho aislado y haya desaparecido el valor del terreno de la pol\u00edtica, de la esfera de lo p\u00fablico y esto es lo que sucede en la sociedad moderna, como se expondr\u00e1 a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li><strong> An\u00e1lisis de la modernidad<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para nuestra autora, la modernidad aparece cuando el descubrimiento de Am\u00e9rica y Galileo desvelan los secretos del universo.\u00a0 Pero, curiosamente, ese desvelar los secretos del universo provoca como reacci\u00f3n\u00a0 la duda cartesiana y la ciencia f\u00edsico-matem\u00e1tica que se convierte en el paradigma del conocimiento;\u00a0 estas matem\u00e1ticas nos permiten conocer el mundo desde fuera, desde la perspectiva del universo, buscando las leyes del universo, de las que las leyes de la tierra no son m\u00e1s que un caso especial;\u00a0 el mundo no es ya lo que es com\u00fan a los hombres, sino que queda rebajado.\u00a0 Se produce con ello una alienaci\u00f3n del mundo, y\u00a0 una p\u00e9rdida del lugar en el que el hombre deviene humano cuando act\u00faa.\u00a0 Con ello perdemos tambi\u00e9n el lugar en el que aparecemos y nos revelamos.\u00a0 Es entonces cuando el trabajo se vuelve el \u00fanico sentido de la vida humana y nace la moderna glorificaci\u00f3n del trabajo.\u00a0 La esfera econ\u00f3mica se come entonces a la esfera pol\u00edtica, lo privado (los intereses privados) se confunde con lo p\u00fablico y es negado el espacio pol\u00edtico donde los hombres libres -libres de la necesidad que le marca su propia subsistencia- se encuentran para actuar.<\/p>\n<p>Es el advenimiento de la sociedad, de la sociedad de masas en la medida en que se ha perdido la individualidad y se ha limitado la vida a la producci\u00f3n y al consumo;\u00a0 una vez as\u00ed alcanzada la glorificaci\u00f3n te\u00f3rica del trabajo y la trasformaci\u00f3n de toda la sociedad en una sociedad de trabajo, ser\u00e1 f\u00e1cil la dominaci\u00f3n de este animal laborans.\u00a0 La transformaci\u00f3n y la alegr\u00eda que en esta sociedad de masas proviene del trabajo es la forma de sumir a los humanos en el ciclo biol\u00f3gico de la Naturaleza, trabajar y consumir, cansarse y descansar, con la regularidad feliz y sin objetivo del d\u00eda y la noche, la vida y la muerte.\u00a0\u00a0 Y n\u00f3tese que en el comercio del trabajo y del consumo, no se produce libertad, sino obediencia a lo prescrito por la t\u00e9cnica, por el c\u00e1lculo, a las leyes de la producci\u00f3n.\u00a0 No ser\u00e1 ya\u00a0 extra\u00f1o entonces que\u00a0 esas mismas leyes alcancen al territorio que ahora llamamos err\u00f3neamente de la pol\u00edtica, al lugar donde los pol\u00edticos profesionales persiguen la producci\u00f3n del voto.<\/p>\n<p>En esta moderna sociedad de masas, lo pol\u00edtico se ha confundido con lo social y no queda lugar para una pol\u00edtica aut\u00f3noma e independiente de la econom\u00eda, un mundo donde la\u00a0 necesidad, lo social, ha fagocitado a lo pol\u00edtico y la \u00fanica raz\u00f3n es ya la raz\u00f3n instrumental, donde el espacio p\u00fablico est\u00e1 copado por problemas de intereses privados cuyos promotores tratan de controlarlo para obtener m\u00e1s f\u00e1cilmente sus propios beneficios.\u00a0 En este mundo -se apunt\u00f3- el hombre no puede hallar sentido, no puede orientarse acerca de c\u00f3mo quiere vivir.\u00a0 Estamos ante el nuevo mal radical\u00a0 cuya finalidad es negar la espontaneidad y la libertad individual que se manifiesta en la acci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>En este mundo el hombre se halla solo (a pesar de estar al lado de otros) y eso facilita la dominaci\u00f3n, para Arendt,\u00a0 lo contrario de la acci\u00f3n (pues \u00e9sta es la que instituye el poder, seg\u00fan nuestra autora).\u00a0 Y la dominaci\u00f3n as\u00ed facilitada permite que el totalitarismo imponga el terror, que s\u00f3lo funciona con hombres aislados del mundo humano en el que ya no pueden manifestar sus inter-eses.\u00a0 Si el hombre est\u00e1 solo y no se manifiesta, no se revela, no hay tampoco qui\u00e9n lo reconozca.\u00a0 La dominaci\u00f3n total reduce las diferencias entre los humanos a una pura identidad, y cuando se suprime toda referencia a lo humano, el individuo se ha vuelto superfluo.\u00a0 Por eso los campos de exterminio no son sino una culminaci\u00f3n de este proceso.\u00a0 Y el asesinato en masa que se instituye en ellos, una consecuencia l\u00f3gica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n A la hora de estudiar el pensamiento de Hannah Arendt una de las caracter\u00edsticas que aparecen es la dificultad para catalogarlo en alguna corriente de pensamiento definida que facilite la aproximaci\u00f3n, catalogaci\u00f3n de la que la propia autora rehuye:\u00a0 \u201cyo s\u00f3lo quiero comprender\u201d afirma.\u00a0 Lo que s\u00ed es f\u00e1cil es ver cual es el &hellip; <a href=\"https:\/\/conaldi.edu.co\/wp_ES\/wordpress\/javier\/2015\/11\/05\/hannah-arendt\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">HANNAH 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